ExxonMobil y Chevron registraron ganancias récord como consecuencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán, mientras los consumidores estadounidenses enfrentan precios de la gasolina por encima de 4 USD por galón y legisladores demócratas promueven un impuesto a las ganancias extraordinarias del sector petrolero.
En conjunto, ambas compañías obtuvieron 26.500 millones de dólares en beneficios durante el segundo trimestre de 2026. ExxonMobil más que duplicó sus utilidades hasta 14.530 millones de dólares, con ingresos de 116.020 millones —un aumento del 42%—, y Chevron casi cuadruplicó sus ganancias hasta 12.070 millones, con ingresos de 70.060 millones, un alza del 56%. Estas cifras superan ampliamente los resultados del mismo periodo del año anterior.
El factor común detrás de los elevados resultados fue el cierre del Estrecho de Ormuz, que anteriormente transportaba una quinta parte del petróleo y gas natural mundial. Desde los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán a finales de febrero, el crudo Brent subió desde alrededor de 70 USD hasta superar los 100 USD por barril durante buena parte de marzo, abril y mayo, llegando a un máximo de 126 USD, según registros citados por The Washington Post.
Márgenes de refinación en niveles sin precedentes
El beneficio más significativo del trimestre provino de los márgenes de refinación —la diferencia entre el coste del crudo y el precio de venta de sus derivados—, que ExxonMobil calificó como “récord” durante el periodo. La compañía atribuyó esos márgenes excepcionales a una caída cercana al 9% en la capacidad global de refinación causada por las disrupciones relacionadas con el conflicto.
El presidente ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, señaló tres factores que redujeron la capacidad de refinación: el bloqueo del Estrecho de Ormuz, la disminución de exportaciones de combustibles desde China y los daños en instalaciones de refinación rusas por ataques ucranianos. Por ejemplo, el diésel en Estados Unidos cotiza alrededor de un 41% por encima de los niveles previos al bloqueo, según los informes citados.
Tom Seng, profesor asistente de finanzas energéticas, resumió la situación en declaraciones al citado medio: los retornos de la refinación se han disparado en términos porcentuales. Las refinerías estadounidenses operan casi al máximo de su capacidad y se benefician de que instalaciones en Oriente Medio y Rusia han sufrido daños, mientras que la demanda asiática no logra acceder al volumen de crudo del Golfo Pérsico que necesita.
Perspectivas de precios y el Estrecho de Ormuz
El precio promedio de un galón de gasolina regular en Estados Unidos alcanzó los 4,11 USD el viernes, cerca de 1 USD más que en el mismo periodo del año anterior y por encima del umbral de 4 USD, un nivel no observado antes del conflicto. Woods afirmó en una entrevista con CNBC que no espera una caída inmediata en los precios y advirtió que permanecerán elevados “por un buen tiempo”.
El ejecutivo explicó que, incluso si el Estrecho se reabre, los transportistas tardarán en recuperar la confianza para reanudar plenamente los envíos, lo que prolongará la tensión en los mercados. Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron, anticipó presiones alcistas sobre los precios de los productos hacia el tercer trimestre y posiblemente más adelante, afectando la disponibilidad de gasolina, combustible de aviación y diésel.
Rob Thummel, gestor de cartera en Tortoise Capital, señaló que el mercado global de refinación está insuficientemente abastecido y que, con Rusia y China fuera del circuito exportador, empresas como ExxonMobil y Chevron deben cubrir ese déficit. En consecuencia, dijo, probablemente se mantendrán las ganancias elevadas ante la escasez de combustibles.
Impuesto a las ganancias extraordinarias: el debate en el Congreso
Las ganancias récord generaron una respuesta política. El senador demócrata Sheldon Whitehouse y la representante demócrata Ro Khanna presentaron proyectos para cambiar el código tributario e imponer un gravamen por barril a las empresas que produjeron o importaron al menos 300.000 barriles diarios en 2025. Según Whitehouse, es justo aplicar un impuesto a las ganancias extraordinarias en lugar de recortar programas alimentarios infantiles.
El representante Brad Sherman propuso una variante que mantendría el impuesto hasta que finalice la guerra, el Estrecho se reabra y el crudo de referencia estadounidense caiga por debajo de 75 USD por barril, y señaló que los conductores “necesitan pagar un precio menor hoy o, en su defecto, recibir un cheque de reembolso del gobierno”.
La propuesta enfrenta resistencia en un Congreso con mayoría republicana. La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, centró la atención en Irán, afirmando que los precios del petróleo y la gasolina caerán a niveles previos al conflicto una vez que las fuerzas estadounidenses neutralicen la capacidad iraní para interrumpir el flujo de crudo.
La industria acumula ganancias pero no reinvierte en producción
El análisis de Wood Mackenzie estima que la industria petrolera podría obtener alrededor de 425.000 millones de dólares anuales en ganancias extraordinarias si el barril promedia 90 USD durante el año, una proyección que varios analistas consideran plausible. No obstante, las empresas son reacias a reinvertir masivamente en nueva perforación por temor a que un fin repentino del conflicto haga caer los precios antes de recuperar las inversiones, dado que los nuevos pozos requieren meses o años para entrar en producción.
Woods defendió la estrategia de ExxonMobil ante inversores, recordando que la compañía canceló inversiones previstas en Europa tras la imposición previa de impuestos a ganancias extraordinarias y calificó esas medidas de “cortas de miras”. Dustin Meyer, vicepresidente sénior de política y asuntos regulatorios del American Petroleum Institute, negó acusaciones de abuso de mercado y afirmó que los mercados son transparentes y que la especulación abusiva es imposible a esa escala.
Antecedentes de impuestos similares y el panorama electoral
El último impuesto a las ganancias extraordinarias del sector energético en Estados Unidos se aplicó en 1980, tras las crisis petroleras de las décadas anteriores. Ese gravamen generó ingresos muy por debajo de lo proyectado y fue derogado después de que economistas concluyeran que desincentivó parte de la producción doméstica, según el historiador económico Tyler Priest.
Investigadores como Shon Hiatt advierten que un gravamen similar en Reino Unido en 2022 fue seguido por una caída notable de la producción. En respuesta, los demócratas diseñaron sus propuestas actuales para gravar solamente las ganancias que excedan un umbral histórico y destinar los fondos recaudados directamente a los consumidores, aunque los expertos discrepan sobre su eficacia potencial.
El contexto político intensifica la presión: el próximo periodo de resultados trimestrales, donde se esperan más ganancias extraordinarias, coincide con las semanas previas a las elecciones de mitad de mandato que definirán el control de la Cámara de Representantes y el Senado.


