El aeropuerto de Leipzig/Halle suspendió temporalmente sus operaciones aéreas la noche del martes por la presencia de un dron de origen desconocido en las pistas, según confirmó el gobierno alemán. Aunque los vuelos se reanudaron, parte de las instalaciones seguían clausuradas este miércoles mientras se desarrolla la investigación.
La Policía informó que, poco antes de la medianoche, se avistó un objeto volador no identificado en las inmediaciones del aeropuerto, lo que obligó a desviar varios aviones de carga y un vuelo comercial hacia otros aeropuertos.
Poco después, los agentes encontraron un objeto en la pista sur, lo que activó un amplio dispositivo de seguridad, incluidas unidades y un robot especializados en la desactivación de explosivos, y dio inicio a una investigación penal.
Las autoridades señalaron que la situación aún no está completamente aclarada, pero aseguraron que “no existe ningún peligro para la población”.
El diario Bild informó que el objeto hallado era un dron al que se le había acoplado un pequeño paquete con un detonador, considerado por los investigadores como un posible artefacto explosivo, y que el aparato se encontraba muy cerca de un avión de carga de la compañía ucraniana Antonov Airlines.
Ese mismo medio añadió que otro avión de carga desviado por el incidente chocó, poco después de volver a despegar, con un objeto aún sin identificar; a pesar del impacto, la aeronave pudo aterrizar sin problemas en Hannover, a unos 200 kilómetros al noroeste, donde se constataron daños leves en la parte delantera del fuselaje. La Policía no ha confirmado estas informaciones.
El aeropuerto de Leipzig/Halle tiene un papel estratégico en la logística militar europea: además de gestionar transporte para el Ejército alemán y aliados de la OTAN, es base para la flota de carga de Antonov Airlines y alberga el centro logístico europeo de DHL Express, filial de Deutsche Post.
No es la primera vez que estas instalaciones se ven afectadas por incidentes de seguridad. En julio de 2024, un paquete se incendió en un centro de DHL antes de ser cargado en un avión, un hecho por el que el responsable de los servicios de inteligencia interior alemanes señaló públicamente a Moscú.
Un año después, en septiembre de 2025, una ciudadana china fue condenada por espionaje tras facilitar a un antiguo colaborador de un diputado de extrema derecha información sobre vuelos, cargamentos y pasajeros del aeropuerto, especialmente en relación con el transporte de material militar y personas vinculadas a una empresa alemana del sector armamentístico. En los últimos años, las autoridades europeas han advertido del aumento de intentos de sabotaje, campañas de desinformación y ciberataques atribuidos a potencias extranjeras, sobre todo Rusia; Alemania, uno de los principales aliados de Ucrania, ha denunciado repetidamente presuntos actos de sabotaje, espionaje e incursiones de drones vinculados a Moscú.

