El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, defendió la estrategia del gobierno de Donald Trump para negociar con Irán y afirmó que el proceso para poner fin al conflicto será complejo, aunque confía en que Washington logrará un resultado favorable para sus intereses.
“Si quieren hacerme responsable del esfuerzo para tratar de llevar esta guerra a una conclusión exitosa, encantado de aceptarlo”, dijo Vance en una entrevista con Fox News el miércoles por la noche. Señaló que el avance puede ser irregular: “a veces requiere un paso adelante, dos pasos atrás, luego tres pasos adelante y un paso atrás”.
Vance explicó que las conversaciones con Teherán encuentran obstáculos por la estructura interna del régimen iraní y por la existencia de facciones con objetivos contrapuestos. “Hay quienes dentro de su sistema quieren que la guerra termine y otros, radicales, que buscan que continúe”, comentó.
Subrayó que la tarea de Estados Unidos es manejar esas diferencias internas para obtener el mejor resultado posible tanto para la población estadounidense como para la administración del presidente.
El vicepresidente advirtió que el proceso diplomático será incierto y puede implicar giros antes de alcanzarse un acuerdo definitivo. “Va a ser desordenado y llevará tiempo”, señaló.
Añadió que, pese a las dificultades, confía en que el resultado será beneficioso para Estados Unidos y que se emplearán todas las herramientas disponibles —militares, económicas y diplomáticas— para lograr una resolución adecuada.
Sus declaraciones se produjeron luego de que Irán informara que está en la “etapa final” de la redacción de un acuerdo con Omán sobre el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave para el comercio energético mundial.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, dijo que el acuerdo está en su última fase y que se emitirá una declaración conjunta “si ciertas partes no obstruyen este proceso”.
Funcionarios regionales citados por Associated Press indicaron que negociadores iraníes y omaníes finalizaron un borrador y aguardan la aprobación final del líder supremo iraní, el ayatollah Mojtaba Khamenei. Describieron el posible pacto como una solución temporal a la disputa por el estrecho.
Esas fuentes señalaron que el acuerdo podría facilitar que Estados Unidos e Irán retomen negociaciones sobre el programa nuclear iraní y que está vinculado a un entendimiento alcanzado en junio entre Washington y Teherán para detener los combates y reabrir la vía marítima, proceso que no prosperó en ese momento.
El expresidente Trump dijo el martes que existe la posibilidad de un acuerdo en los próximos días: “Podría ocurrir. Mañana o pasado mañana. Se ha logrado mucho progreso”, declaró a periodistas.
La tensión en torno al estrecho de Ormuz afectó a los mercados energéticos, dado que antes del conflicto por esa zona circulaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural comercializados mundialmente. El crudo Brent cotizaba alrededor de 80 dólares por barril, por debajo de los picos registrados durante la escalada militar.
Mientras se mantienen los contactos diplomáticos, persisten otros focos de tensión regional. Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, afirmaron haber lanzado misiles balísticos contra un petrolero saudí en el mar Rojo, sin presentar pruebas. Arabia Saudita no emitió comentarios inmediatos.
Además, la tregua entre Israel y Hezbollah enfrenta una nueva etapa de tensión: el Ejército israelí pidió la evacuación de residentes de la localidad libanesa de Mansouri y luego informó de “ataques precisos” en el sur del Líbano en respuesta a lo que describió como violaciones del alto el fuego. Las negociaciones entre representantes libaneses e israelíes continúan en Roma para tratar la aplicación del acuerdo alcanzado.
(Con información de Associated Press)

