6 de agosto de 2026
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Debora Plager se emociona al hablar de su pareja y del esfuerzo por compartir la vida

En algún momento bajará la guardia y dejará a un lado la imagen de mujer fuerte —que es— para mostrar sus sentimientos más íntimos. En esta edición de A solas con Paparazzi, Débora Plager se permitirá mostrar vulnerabilidad. El periodismo político exige mantener la compostura y no dejarse llevar por las emociones; se suele decir que quien se enoja, pierde.

Cada vez que conduce en LN+ demuestra la seguridad que da una larga trayectoria: trabaja con pasión, pero también con responsabilidad, conocimiento y equilibrio. Así responderá en esta entrevista, incluso cuando recuerde los agravios que recibió del Presidente en otra oportunidad.

En un clima cálido y relajado, la charla la llevará a hablar de su vida personal: sus mellizos; su pareja desde 2013, José Luis Rodríguez Pagano; la familia ensamblada; el amor a los 56 años; la reconstrucción personal y las segundas oportunidades.

En ese momento, Débora Plager bajará la guardia y se emocionará como pocas veces se la ha visto.

—Tu trabajo, quizás no tanto ahora, siempre fue un espacio difícil para la mujer.

—Hoy la situación mejoró: se va igualando y eso está bien. Cuando empecé, en los noticieros las mujeres presentábamos notas más livianas y con un rol más decorativo. Siempre luché para que las mujeres tengamos un lugar destacado por lo que queremos hacer: que no se nos reduzca a un adorno, que nos escuchen y respeten. Eso se gana mostrando aplomo, contundencia y dedicándose a estudiar los temas.


Débora Plager en sus años de notera; aquí con Cristina Kirchner y junto a Mónica Gutiérrez.

—¿Y también con personalidad y carácter para no dejarse avasallar?

—Sí, tengo carácter, pero mi estrategia nunca fue ir al choque permanente. Preferí buscar espacios y oportunidades; fue un camino largo. Ir al choque te puede llevar a estrellarte o a lograr rápidamente el objetivo, y yo elegí construir con paso firme.

—Hoy hay mucho debate y confrontación en televisión. Fuiste parte de Intratables: esas peleas, ¿quedan en el aire o trascienden la pantalla?

—La etapa de Intratables fue muy importante para mí. No sé si hoy se podría hacer algo así, porque la agresividad aumentó, potenciada por las redes. Se perdió algo de la capacidad de debatir con argumentos. En su momento formaba parte del show televisivo y, en general, había buen vínculo entre nosotros. Con el tiempo, cuando las posiciones se exacerbaban y se faltaba el respeto, eso sí se llevaba afuera y uno dejaba de sentirse cómodo con determinadas personas.


Débora Plager durante su paso por Intratables.

—En su momento Javier Milei fue violento con vos. ¿Cómo lo sentís a la distancia?

—Me parece inaceptable que un Presidente use ese tipo de vocabulario contra la prensa. No quiero personalizarlo, pero es una forma de limitar la libertad de expresión. Este Gobierno sostiene que no hay asimetría de poder y que todos pueden opinar, pero no es lo mismo: el Presidente tiene mayor respaldo y capacidad para seguir adelante, mientras que otros pueden temer perder su trabajo. En mi caso decidí no responder para no escalar el conflicto, pero no me parece nada bueno.

—Si hablamos de diferencias, ¿irías a un streaming con el Gordo Dan o integrantes de Carajo si te invitan?

—He participado alguna vez de manera informal porque conozco gente que trabaja en esos espacios. Me gusta debatir ideas, confrontarlas, pero no tolero los agravios personales. No construí mi carrera faltando el respeto a la gente.

—En el streaming pasa mucho eso.

—Puedo refutar una idea, contradecir, pero que te traten de basura o de retrógrado me resulta intolerable. Al Presidente me lo escuché imputar delitos penales sin pruebas, o acusarme de cómplice de genocidio por mis opiniones sobre la interrupción del embarazo cuando estaba defendiendo una ley; no cometí ningún delito y me parece muy grave que se criminalicen opiniones.

—En el streaming tomó relevancia Pedro Rosemblat. ¿Te gusta? ¿Cómo lo ves si se involucra en política?

—Fui a Gelatina porque tienen una sección que convoca a personas con ideas distintas pero sin agravios, y fue una convivencia enriquecedora. En el intercambio uno puede reafirmar o matizar sus posturas. No sé si Pedro tiene vocación política, pero creo que el peronismo/kirchnerismo carece de dirigentes jóvenes con una mirada menos sesgada, y chicos como él pueden llegar a ser potenciales candidatos si les interesa.


En 2025 Débora Plager ganó el Martín Fierro a la Mejor labor conducción femenina.

—¿Y a vos, te interesaría la política…?

—(Interrumpe) No. Alguna vez tomé un café con gente que me lo propuso, pero prefiero no hablar de eso. No me interesa; la política es un clima tóxico. Aunque trabajo con ese material, la observo con mucha crítica.

—Alejandro Fantino se volcó a la política y acompaña a Milei. ¿Cómo lo ves?

—Es un personaje popular y muy conectado con la gente de su provincia (Santa Fe); podría candidatearse. Él tomó una postura pública y puede hacerlo; es libre de manifestar sus posiciones.

—Si te hago elegir entre Nancy Pazos y Mariana Bey, ¿cuál te gusta más?

—No me gusta el pensamiento extremo. Trato de mantener matices: ni todo lo que hace Milei es fantástico ni todo lo que hizo Cristina es horrendo. Me parecen dos mujeres inteligentes, pero abogo por abrir la cabeza y encontrar los grises; no pondría las manos en el fuego por nadie.

—Jorge Rial dejó el espectáculo y se volcó a la política. ¿Cómo lo ves en ese rol?

—Me gusta su cambio; me parece genuino. Venía trabajando en radio con posiciones que ahora trasladó a la actualidad política. Tiene opinión y argumentos, y puede aportar.

—En el Mundial aparecieron periodistas que se opusieron a Messi, Scaloni y la Selección. ¿Por qué creés que pasó eso?

—Hay una chatura intelectual que lleva a juzgar a figuras públicas por no manifestar una postura política concreta. Los jugadores de la Selección son de los más queridos en Argentina; oponerse a ellos para generar una polémica es un error si se pretende conectar con la gente. Fue una campaña de unos pocos que se quedaron aislados cuando apareció la bandera con “Las Malvinas son argentinas”; al final, la mayoría no siguió esa postura.


Débora Plager.

—Te cambio de tema y voy a la mujer que sos, que no le pasa el tiempo.

—Me cuido: entreno desde la adolescencia y voy al gimnasio con constancia. A partir de los 40 lo hago con más planificación; siempre tuve un personal trainer y ahora lo es mi hijo. También presto atención a la alimentación para potenciar el entrenamiento. Además, tengo una esteticista de confianza desde hace años: hago tratamientos discretos que no dejen marcas. Trabajo en vivo desde hace 25 años y no podés presentarte con la cara hinchada.


Débora Plager con sus hijos.

—¿Cómo es ser mamá de mellizos?

—Es maravilloso. No me definí por la maternidad, pero mis hijos me llenan el corazón: son mi proyecto y mi orgullo. Son chicos buenos y me facilitaron mucho la vida; nunca me reprocharon no haber ido a un acto escolar por estar en vivo en la tele. Estoy muy feliz con ellos.

—Dicen que cuando una está bien, también puede darles calidad.

—Creo que lo notan. Siempre traté de no llegar a casa mostrando enojo por el trabajo; los niños absorben eso. Intenté inculcarles la cultura del trabajo y el agradecimiento: si uno trabaja más, puede conseguir más, y ellos lo vivieron así.

—¿Decidiste cerrar la maternidad con ellos o influyó la historia con el papá de tus hijos?

—Sí. Me casé con el padre de mis hijos y la maternidad llegó tras tratamientos. Poco después, él enfermó y hoy está internado hace muchos años. Cuando rehice mi vida ya estaba cerca de los 40; por un momento pensé en ser madre otra vez, pero entendí que no era conveniente. Al volver a formar pareja, mis hijos estaban en primaria.


Débora Plager y su pareja.

—¿Cómo fue ese volver a empezar?

—Siempre pude separar roles. Intenté ser la mejor madre posible y a la vez crecer profesionalmente, ser mujer y volver a enamorarme. Tenía claro que, si formaba pareja, no iba a poner a los chicos en el centro de cada conversación. A otras mujeres separadas les aconsejo no hablar de los hijos en las primeras citas: la vida en pareja y la maternidad pueden convivir.

—En las redes de tu pareja se lo ve muy enamorado; llevan 12 años de casados.

—Casados con anillo: 12 años; juntos hace unos 16. Es una relación construida con admiración mutua y compromiso. Cada uno hizo grandes esfuerzos para compartir la vida. (Se conmueve.) Me emocionaste: no suelo hablar de esto, pero sé que él sabe lo que aporté y yo lo valoro. Lo hicimos convencidos y por amor, y dejamos cosas de lado para acomodar la familia.

—¿Es el gran amor de tu vida?

—Sí. Hay un hilo entre nosotros porque ambos apostamos mucho por esta relación. Seguir construyéndola es un trabajo diario. El otro día le comentaba bromeando sobre la moda de divorciarse a los 60; yo todavía no llegué a esa edad.


Débora Plager y su familia ensamblada.

—Hay parejas que deciden abrirse. ¿Ustedes son abiertos en la intimidad?

—Eso depende de cada pareja. En nuestro caso nos conocimos siendo ya grandes; habíamos vivido mucho y no teníamos tantas asignaturas pendientes, por lo que no surgió esa necesidad.

—A esta altura, ¿perdonarías una infidelidad?

—La infidelidad no es solo lo sexual, es la mentira. No tolero la mentira; me afecta mucho. He roto vínculos por mentiras comprobadas. No sé si podría perdonar, no por el acto en sí sino por la falta de sinceridad.

—Imagina que uno de tus hijos te presenta a su novia y es la China Suárez.

—Es una hipótesis loca; por un lado me parece una mujer muy linda. Como madre de varones, lo que más me preocupa es que mis hijos elijan con valores. Tengo claro cómo son ellos: buenos hijos, buenos hermanos, amigables. No puedo controlar a quién se enamoran, pero espero que sea alguien con valores.

—¿Mauro Icardi o Wanda Nara?

—Me parece una situación tóxica de ambos lados. Me cuesta tomar partido. Lo que sí condeno es la exposición de los hijos en las redes: eso les genera perjuicios que no compensa ninguna otra cosa. Hay consecuencias en la vida de esos chicos más allá del dinero o los viajes.

—Por último: a veces es difícil hacer amistades en el medio. Ernestina Pais falleció y le dedicaste un posteo sobre su vínculo con vos.

—Sí. La recuerdo con cariño, admiración y respeto. Fue una mujer disruptiva y vanguardista en los medios, desde Mañanas informales a CQC, y dejó una huella. La recuerdo como una figura importante en la comunicación, más allá de nuestro vínculo y por respeto a su familia.


Débora Plager con Ernestina Pais.

—Una más: ¿cómo te gustaría verte en 20 años?

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