Taiwán practicó el traslado de emergencia de su presidente, Lai Ching-te, a un puesto de mando protegido para dirigir operaciones y garantizar la continuidad del Gobierno en caso de guerra, en el marco de las maniobras militares anuales Han Kuang.
La portavoz presidencial, Karen Kuo, informó que el mandatario y su equipo llevaron a cabo un “simulacro de mando de operaciones de defensa y de continuidad del funcionamiento del Estado en situaciones de emergencia” llamado “Wan Jun” (que significa “un peso tremendo”). Fue la primera vez que Lai participó en este ejercicio como presidente, tras asumir en 2024.
Tres convoyes para “despistar al enemigo”
Imágenes oficiales muestran a Lai y a otros altos cargos subiendo a vehículos blindados y desplazándose de noche por Taipéi hacia el lugar del ejercicio, donde también estaba el ministro de Defensa, Wellington Koo. Según la cadena local TVBS, la operación movilizó hasta tres convoyes de blindados y vehículos tácticos que salieron en distintos momentos y por rutas diferentes para confundir a un posible adversario.
El presidente fue trasladado desde la Oficina Presidencial hasta el Puesto de Mando de Hengshan, un complejo fortificado excavado en el interior de una montaña en el barrio de Dazhi, junto a la sede del Ministerio de Defensa Nacional.
El ejercicio está diseñado para prevenir una operación de “decapitación” —un ataque dirigido contra el presidente u otros líderes— y para asegurar que las funciones gubernamentales puedan continuar durante un conflicto.
Misiles Tien-Kung III y Patriot en pleno centro de Taipéi
Ese mismo día, Taiwán desplegó sistemas antiaéreos Tien-Kung III, de fabricación local y capaces de interceptar misiles y aeronaves, cerca del aeropuerto de la ciudad, que también funciona como base aérea, y a poca distancia del Ministerio de Defensa. Paralelamente, Reuters constató el despliegue de un sistema de misiles Patriot de origen estadounidense en un parque de Nueva Taipéi.
“Creo que es algo bueno. Realizar este tipo de ejercicios con regularidad da experiencia valiosa a nuestras fuerzas armadas y las prepara mejor”, dijo a Reuters Chen Chun-wei, un vecino de 50 años que frecuenta el parque junto al río donde se ubicó parte del despliegue.
Diez días de maniobras, las más largas hasta la fecha
El simulacro forma parte de las maniobras Han Kuang, iniciadas el miércoles y previstas para durar 10 días —su edición más larga—, orientadas a comprobar la preparación de las fuerzas taiwanesas frente a una posible agresión de China, que reclama la isla y no descarta el uso de la fuerza.
En la fase de fuego real, la Armada y la Guardia Costera coordinaron operaciones de “contrabloqueo” marítimo para proteger las líneas de comunicación y asegurar la entrega de suministros esenciales. Fuentes militares consultadas por la agencia taiwanesa CNA recordaron que, siendo una isla, Taiwán depende de importaciones de alimentos y energía, por lo que mantener las vías de entrada es crucial en caso de guerra.
La Guardia Costera taiwanesa ha denunciado que desde junio operan en aguas al este de la isla buques de la Guardia Costera china y de otros organismos estatales, una zona estratégica para el comercio mundial y para posibles operaciones de socorro lideradas por EE. UU. y Japón. Expertos en defensa advierten que ese despliegue podría preparar una “cuarentena” destinada a detener, inspeccionar o abordar buques comerciales hacia la isla.
Entre los escenarios previstos en los ejercicios están la reubicación de líneas de producción de armamento en tiempo de guerra y el cierre de pasos estratégicos, incluido el recién inaugurado puente Danjiang, que conecta con Taipéi.
El respaldo de Washington
El ministro de Defensa, Wellington Koo, afirmó que la cooperación militar con Estados Unidos es “incluso mayor” de lo que parece, en un contexto de incertidumbre sobre el compromiso del presidente estadounidense, Donald Trump, con la defensa de la isla. Taipéi aún espera la aprobación de un paquete de armamento valorado en 14.000 millones de dólares, en medio de un acercamiento entre Pekín y Washington tras la reciente visita de Trump a China.
China ve un giro hacia la “resistencia prolongada”
Analistas militares chinos, citados por medios oficiales, interpretan que las maniobras reflejan un cambio en la estrategia defensiva de Taiwán hacia una resistencia prolongada.
El diario Global Times sostiene que la edición de este año muestra un viraje doctrinal hacia una “defensa de toda la sociedad”, con mayor implicación de administraciones civiles e infraestructuras en la preparación para un conflicto, aunque considera que esa estrategia seguiría siendo insuficiente frente a la superioridad del Ejército Popular de Liberación.
Pekín acusa a Taipéi de politizar los ejercicios, mientras las autoridades taiwanesas defienden que su objetivo es reforzar la capacidad de respuesta ante un eventual ataque o bloqueo por parte de China.

