El Gobierno de Colombia declaró este miércoles tres días de duelo nacional tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país el lunes. La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales reporta 188 fallecidos —95 en Cali, 79 en Pereira, nueve en Quibdó y cinco en Manizales— y 2.774 heridos.
A más de 48 horas del sismo persisten las labores de búsqueda y recuperación entre los escombros. Este miércoles se incorporaron a las operaciones los Topos mexicanos, un equipo especializado en rescates tras terremotos.
Entre las víctimas figuran la niña Violeta Guerrero, de 10 años, y su abuela Amparo Jaramillo. Sus familiares informaron que fueron halladas sin vida y habían difundido la esperanza de encontrarlas con vida después de que se afirmara que se había escuchado la voz de la niña. Los equipos trabajaron para desplegar maquinaria en el Conjunto Residencial Guadalupe, en el sur de Cali, que colapsó por completo; la menor se hallaba de vacaciones con su abuela cuando ocurrió el sismo.
También se confirmó la muerte de Darío Patiño Rivera, padre del periodista José Fernando Patiño. Tras el terremoto, su hijo viajó a Cali buscando información y creyó inicialmente que su padre estaba siendo atendido en un centro médico, hasta que se supo que no había salido de su vivienda en las Torres del Limonar, en el barrio Capri, zona en la que se registraron numerosas víctimas y donde finalmente encontraron su cadáver.
La recuperación de la médica Diana Troncoso, de 31 años, en la misma urbanización generó alivio. Rescatistas que se internaron entre restos de concreto y metal escucharon ruidos que indicaban la presencia de una persona atrapada; equipos de bomberos de Bogotá trabajaron el lunes por la tarde y la noche hasta ser relevados por bomberos de Cali, quienes lograron sacarla. Con ese rescate, la cifra de sobrevivientes asciende a 86 en Cali y 320 en total.
SIN FONDOS
El lunes fue el primer día de trabajo para el equipo de Abelardo de la Espriella. El presidente había tomado posesión el viernes por la tarde en Cali y se preparaba para iniciar un periodo de cuatro años, pero el terremoto interrumpió sus planes y obligó al nuevo Gobierno a concentrarse de inmediato en la respuesta a la emergencia, pese a la falta de recursos. La administración recibe un déficit público y un nivel de endeudamiento considerados muy altos, lo que reduce aún más su margen de maniobra frente al desastre.
Andrés Espinosa Fenwarth, columnista del diario Portafolio, señala que no hay precedentes recientes de un desastre de esta magnitud coincidiendo con el inicio de un mandato presidencial. A su juicio, el Gobierno necesitará solidaridad interna e internacional y los recursos y la experiencia de la UNGRD (Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres). Añade que, según denuncias, la entidad fue expoliada por la Administración anterior, por lo que ahora el Ejecutivo debe gestionar cerca de mil millones de dólares con apoyo empresarial y de la banca multilateral para atender la emergencia que afecta gravemente a cinco departamentos. Espinosa considera que es momento de declarar la emergencia económica para disponer de facultades extraordinarias.

