Efectivos del ejército y de la Policía Fronteriza de Israel se enfrentaron este miércoles con radicales israelíes cuando acudieron a la aldea de Qusra, en Cisjordania, para desmantelar una carpa que cercaba una vivienda palestina.
El domingo anterior, colonos extremistas instalaron una tienda en el patio de una casa del pueblo, cerca de Nablus, y bloquearon su acceso con piedras con el objetivo de forzar la expulsión de la familia que vive allí.
El ejército indicó que había recibido informes sobre “civiles israelíes que ingresan y toman el control de viviendas y terrenos palestinos en las zonas de Qusra y Jalud” y calificó esa actividad de ilegal, reprobable y perturbadora para la vida cotidiana de los residentes.
Esta mañana las fuerzas israelíes procedieron a desmontar la carpa. El ejército declaró la zona como “área militar cerrada”, permitiendo la entrada y salida únicamente a los habitantes de la localidad palestina.
El portavoz militar advirtió que, si se determina la implicación de reservistas o soldados en servicio activo de las FDI en estos hechos, se tomarán medidas disciplinarias. La advertencia aludía a imágenes del lunes en las que varios uniformados aparecían sentados junto a los radicales bajo la carpa y participando en oraciones comunes.
No es la primera vez que se acusa al batallón de la llamada “defensa regional” en Cisjordania —compuesto en su mayoría por reservistas locales encargados de proteger asentamientos— de actuar con pasividad o de brindar apoyo a jóvenes extremistas procedentes de puestos avanzados levantados en colinas de la Ribera Occidental.
Esos puestos avanzados, que a veces surgen tras atentados palestinos, buscan convertirse en asentamientos legalizados bajo el actual Gobierno israelí. La ONU considera ilegales todas las colonias establecidas por Israel en los territorios ocupados desde la guerra de 1967.
La carpa instalada por los radicales para expulsar a la familia puede interpretarse como la continuación del cercano enclave de Tel Talpiot, erigido de forma ilegal en la Zona B —control civil palestino y seguridad israelí—. En esa área muchas de las familias atacadas o asediadas son beduinas que viven en estructuras precarias.
Los ataques de jóvenes radicales, que van desde agresiones físicas hasta la quema de vehículos o edificios, se han convertido en una fuente constante de temor para la población palestina en los últimos años.
Mientras la Autoridad Nacional Palestina denuncia que las autoridades israelíes “apoyan actos violentos y terroristas contra palestinos para forzar su expulsión y expandir las colonias”, el Gobierno de Benjamín Netanyahu condena esos incidentes, asegura que ordena prevenirlos y los califica como actos de un reducido grupo violento que no puede compararse con el terrorismo palestino organizado.
La cúpula militar confirmó asimismo que otro batallón de Infantería regular será desplegado en la zona para reforzar el control operativo, y expresó preocupación por el aumento de la tensión en Cisjordania, especialmente mientras mantiene tropas en frentes abiertos con Hamás en Gaza y Hezbolá en Líbano. La situación regional también está marcada por la incertidumbre respecto a Irán, que según el contexto depende de las decisiones del presidente estadounidense Donald Trump y del liderazgo iraní.

