Vladimir Putin, presidente de Rusia, visitó la isla de Iturup, la mayor del archipiélago de las Kuriles, un territorio que Japón reclama desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la primera visita del mandatario ruso a la zona en disputa, que Tokio calificó de “provocación”. Mientras Putin era filmado probando huevas locales en una factoría de pescado, el ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, declaró que los “Territorios del Norte”, incluido Etorofu (Iturup), son histórica y legalmente japoneses, y presentó una protesta formal contra la visita.
La estancia de Putin en Iturup culminó una gira militar por el Pacífico en la que supervisó maniobras navales y que tuvo lugar un día después del lanzamiento de misiles balísticos por parte de Corea del Norte, aliada de Moscú. Ese contexto realza la dimensión estratégica y militar del archipiélago de las Kuriles.
Las Kuriles son una cadena de islas volcánicas que se extiende hasta las proximidades de Hokkaido, en Japón. En su extremo sur, las islas Iturup, Kunashir, Shikotan y Habomai están administradas por Rusia. Japón las reclama como sus “Territorios del Norte”, argumentando que no formaban parte de las Kuriles a las que renunció tras la Segunda Guerra Mundial y que la ocupación soviética fue ilegal.
La Unión Soviética ocupó esas cuatro islas meridionales en agosto de 1945, tras declarar la guerra a Japón, y expulsó a las aproximadamente 17.000 personas japonesas que vivían allí. Moscú considera su soberanía como una consecuencia legítima del resultado del conflicto. En 1956 la URSS aceptó ceder Shikotan y Habomai a Japón tras la firma de un tratado de paz, pero ese acuerdo nunca se concretó, y la disputa sobre Kunashir e Iturup permaneció sin resolver.
El expresidente del Gobierno japonés Shinzo Abe intentó abordar la controversia sin éxito, reuniéndose en numerosas ocasiones con Putin. La invasión rusa de Ucrania en 2022 cerró cualquier posibilidad de acuerdo inmediato: Japón se alineó con Occidente e impuso sanciones, y Rusia suspendió las negociaciones de paz y los programas de cooperación relacionados con las islas.
Además de su importancia pesquera y características geológicas, Rusia mantiene instalaciones militares en Iturup y considera las islas estratégicas para la defensa de su flanco en el Pacífico. La actividad militar en la zona, incluida la realización de patrullas conjuntas ruso-chinas, ha aumentado y suscita inquietud en Tokio. La visita de Putin no fue solo un recorrido simbólico, sino un recordatorio de que, más de 80 años después del fin de la guerra, Rusia y Japón siguen enfrascados en una disputa territorial no resuelta.

