Tres estados de Estados Unidos tienen programadas ejecuciones este jueves, en un contexto de aumento del uso de la pena capital bajo la administración del presidente Donald Trump.
La pena de muerte ha sido abolida en 23 de los 50 estados, y otros tres —California, Oregón y Pensilvania— mantienen moratorias. Según la ONG Death Penalty Information Center, la última vez que se programaron tres ejecuciones en un mismo día fue en 2010.
Trump ha impulsado la expansión del uso de la pena de muerte “para los crímenes más viles”, y en abril el Departamento de Justicia propuso ampliar los métodos de ejecución para incluir pelotón de fusilamiento, gas y electrocución.
Tennessee tiene previsto ejecutar este jueves a Anthony Darrell Dugard Hines, de 66 años, condenado por el asesinato de una mujer en 1985, según medios locales.
Oklahoma planea ejecutar a Carlos Cuesta-Rodriguez, de 70 años, condenado por un asesinato cometido en 2003. Alabama tiene previsto ejecutar a Jeremy Williams, de 42 años, condenado por la violación y muerte de una niña de cinco años.
El año pasado se realizaron 47 ejecuciones en Estados Unidos, la cifra más alta desde 2009, cuando se registraron 52. Según los datos citados, Florida realizó el mayor número de ejecuciones en 2025, con 19; le siguieron Alabama, Carolina del Sur y Texas, con cinco cada uno.
De las ejecuciones del año pasado, 39 se llevaron a cabo por inyección letal. Tres se ejecutaron por pelotón de fusilamiento y cinco por hipoxia por nitrógeno, un método que consiste en suministrar gas nitrógeno a una máscara facial que provoca asfixia.
Organismos internacionales han señalado preocupaciones sobre estos métodos; la ONU calificó el uso del gas nitrógeno como un castigo capital cruel e inhumano.

