Treinta grandes felinos, entre tigres y leones que se encontraban en el ex Zoológico de Luján, fueron trasladados en un operativo iniciado este viernes con el objetivo de reubicarlos en santuarios especializados donde puedan tener una nueva oportunidad de vida.
La mitad de los animales será enviada al Wild Animal Sanctuary, en Colorado, Estados Unidos, y los otros 15 tendrán como destino Lionsrock Big Cat Sanctuary, en Sudáfrica.
La organización Four Paws International coordinó los detalles junto con la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación en un operativo que supuso un importante desafío logístico para garantizar el bienestar de los felinos durante todo el traslado.
Se informó que algunos ejemplares, por su estado de salud o por la dinámica de sus grupos, deberán ser sedados de forma breve durante el rescate. Cada traslado incluyó evaluaciones veterinarias previas, el acondicionamiento de los animales para el transporte y la coordinación con organismos nacionales e internacionales.
El ex Zoológico de Luján fue clausurado el 21 de febrero de 2020 por el Ministerio de Ambiente tras denuncias y graves irregularidades. Desde entonces, más de 60 felinos permanecían en el lugar a la espera de ser relocalizados, en uno de los operativos de rescate de fauna silvestre más complejos.
LOS TRASLADOS ANTERIORES
El primer traslado internacional se realizó el 23 de febrero, cuando los osos pardos Gordo y Florencia fueron enviados al Santuario de Belitsa, en Bulgaria, en una operación gestionada por Four Paws junto a la Fundación Brigitte Bardot. La tigresa de Bengala Flora viajó al Felida Big Cat Sanctuary, en las afueras de Ámsterdam, Países Bajos.
Los tres animales habían sido priorizados por la gravedad de sus cuadros clínicos tras una evaluación veterinaria realizada en noviembre de 2025, en la que el equipo de Four Paws examinó a más de 60 grandes felinos y a los dos osos que permanecían en el lugar; no obstante, el proceso tuvo un desenlace triste.
Según los primeros informes, Flora se estaba adaptando a su nuevo entorno pero empezó a mostrar signos de dolor y malestar. Tras una evaluación médica se diagnosticó una peritonitis severa; el equipo veterinario intentó salvarla mediante una intervención quirúrgica, pero la tigresa murió el 1.o de abril y la autopsia confirmó la peritonitis como causa del deceso.

