28 de agosto de 2026
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Extrabajadores de Ilva mantienen la lucha un año después

Extrabajadores de Ilva mantienen la lucha un año después

Extrabajadores de Ilva mantienen la lucha un año después

El 29 de agosto se cumple un año desde que la fábrica ceramista Ilva despidió de forma sorpresiva a 300 trabajadores y cerró su planta en el Parque Industrial de Pilar.

Doce meses después, ninguno de los extrabajadores ha cobrado la indemnización que establece la ley, y un grupo mantiene un acampe permanente en la entrada de la planta.

Para quienes vivieron el cierre, fue “un año difícil”. Algunos, sobre todo los más jóvenes, lograron reinsertarse en el mercado laboral; otros sobreviven gracias a la solidaridad de compañeros y redes de apoyo.

“El sábado 29 cumplimos un año de esta barbarie que hizo Ilva con 300 trabajadores, con 300 familias”, dijo a Pilar de Todos Marcelo Barrionuevo, delegado del Sindicato de Ceramistas y extrabajador de la planta.

Hoy son alrededor de 44 los extrabajadores que sostienen el acampe frente a la fábrica. Se organizan en turnos y se van rotando en grupos de 4 a 6 personas.

Gabriela Vallejos, que trabajó 20 años en la empresa como clasificadora de producto terminado, explicó que se turnan en guardias de 6, 8 y hasta 12 horas para evitar que se lleven la maquinaria que quedó dentro de la planta. Allí depositan la esperanza de poder cobrar lo que la empresa les debe.

“Si nosotros no hubiéramos cuidado eso que está ahí adentro, los dueños hubieran vaciado la fábrica y no la vemos nunca más”, agregó Vallejos.

En ese acampe fue crecien­do la organización de la lucha: meses de incertidumbre y resistencia, pero también de solidaridad y dignidad.

Indemnización

Hace un año empezaron a recibir telegramas que confirmaban los despidos. En las notificaciones la empresa invocó el artículo 247, que reduce la indemnización al 50%.

“Nos mandaron los telegramas de despido con el artículo 247, que nos despiden con el 50% de nuestra indemnización, y aun así no cobramos un peso de nada”, explicó Vallejos. Además indicó que todos ingresaron en un concurso de acreedores.

Según los extrabajadores, esto demuestra que Ilva tiene intención de pagar pero no dispone de dinero líquido; la estrategia de la empresa, afirman, sería vender la maquinaria de la planta para afrontar los pagos.

La causa por los despidos tramita en el Juzgado Comercial No 12, a cargo del juez Hernán Papa, y los trabajadores han reclamado en varias ocasiones una resolución urgente.

Barrionuevo cuestionó la gestión judicial: “Están saliendo los camiones porque hay una orden del juez, pero todavía no vimos un mango de nada”, dijo.

La pérdida de un compañero

El conflicto dejó además una pérdida irreparable: la muerte de Javier López, conocido como “La Oveja”, que trabajaba en el área de control de procesos. En mayo decidió quitarse la vida, según recuerdan sus compañeros, incapaz de soportar la situación.

“¿Y hasta cuándo más tenemos que soportar?”, planteó Vallejos, visiblemente afectada.

Rebusques para sobrevivir

Con la planta parada, la mayoría de los despedidos tuvo que reinventarse. Según Barrionuevo, quienes tienen menos de 40 años encontraron empleo, y otros comenzaron a trabajar con aplicaciones como Uber o Didi.

En su caso, con 46 años, aseguró que le resulta difícil reinsertarse: subsiste con el fondo de desempleo, trabajos ocasionales y la ayuda de sus hijos mayores.

Explicó además que el subsidio de desempleo comenzó en $322.000 y fue disminuyendo: en la octava cuota bajó a $255.000 y en las últimas cuotas llegó a $185.000. “Con esa cifra no alcanza para cubrir lo básico”, señaló.

Vallejos sumó otra consecuencia: la pérdida de la obra social. “Tengo compañeros con tratamientos oncológicos que no los pudieron realizar”, contó, y explicó que entre todos crearon una red solidaria para conseguir medicamentos y acompañamiento.

El reclamo a la Justicia

A un año del cierre, el reclamo central sigue siendo el mismo: que el juez actúe con urgencia y tenga en cuenta la situación de las familias afectadas. “Lo único que queremos es que el juez tenga un poco de empatía, no solo con trabajadores, sino con padres de familia, con compañeras que son madres solteras”, dijo Barrionuevo, y recordó que la Constitución y los convenios colectivos amparan el derecho a cobrar por los años de servicio.

Pese al desgaste, la protesta continúa: “Somos pocos, pero estamos unidos. Ya va un año, y seguimos insistiendo”, cerró Barrionuevo.

Fondo solidario

Los extrabajadores de Ilva mantienen una cuenta para recibir donaciones que les permitan sostener el acampe y ayudar a quienes aún no consiguieron empleo.

Quienes deseen colaborar pueden hacer transferencias al alias despedidos.ilva a nombre de Jesica Florencia Pereyra, o comunicarse al 11-2787-2282

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