Al menos 56 menores fueron víctimas de ciberdelitos sexuales en Quilmes, Florencio Varela y Berazategui entre mayo y agosto. Instagram fue la plataforma más utilizada por los delincuentes y en el 33% de los casos se confirmó que hubo encuentros presenciales.
La UFIJ N.o 8 de Berazategui, a cargo de Ernesto Daniel Ichazo y especializada en ciberdelitos contra las infancias e investigaciones conexas a la trata de personas, identificó 36 intervenciones directas e individualizadas. Otras 20 víctimas fueron detectadas en pesquisas que involucran a múltiples personas y cuya identificación sigue en proceso.
De los casos individualizados, el 88,9% corresponde a niñas y adolescentes mujeres. La franja etaria de 13 a 15 años concentra el 52,8% de esos casos.
Por jurisdicción, Berazategui reúne el 41,7% de los registros, seguida por Florencio Varela con el 33,3% y Quilmes con el 25%.
En cuanto a las plataformas digitales utilizadas, Instagram aparece en el 30,6% de los casos, seguida por WhatsApp (22,2%) y TikTok (19,4%).
También se detectaron incidentes vinculados a otras plataformas, videojuegos y aplicaciones, como Free Fire, Roblox y Snapchat, entre otras.
El riesgo no se limita al ámbito virtual: en el 33,3% de los registros individualizados se constató la realización de encuentros presenciales entre la víctima y el imputado.
La fiscalía advirtió además que el agresor no siempre es un desconocido contactado por internet. En el 58,3% de los casos no existía un vínculo previo, mientras que en el 41,7% restante sí había algún tipo de relación, proximidad o conocimiento previo.
Entre esas relaciones aparecen familiares, vecinos, docentes, ex parejas, compañeros y otras personas del entorno familiar o social de las víctimas.
En el 55,6% de los registros individualizados se constató el envío de material vinculado con violencia y explotación sexual contra niñas, niños y adolescentes.
La UFIJ N.o 8 también identificó investigaciones en las que se utilizó inteligencia artificial para producir o publicar representaciones de menores de 18 años, una modalidad que plantea nuevos desafíos en la investigación de la violencia digital contra las infancias.

