21 de septiembre de 2026
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Merz admite su papel en la derrota de la CDU y lo atribuye a causas más amplias

Merz admite su papel en la derrota de la CDU y lo atribuye a causas más amplias

Friedrich Merz ha descartado dimitir o renunciar a la presidencia de la Unión Cristianodemócrata (CDU) tras las derrotas regionales. Tras reunirse con el Presidium y la Ejecutiva federal del partido, el canciller planteó los resultados de Berlín y de Mecklemburgo-Pomerania Occidental como síntoma de una transformación profunda del sistema político, más allá de su situación personal.

Merz calificó la ausencia de la CDU en el Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental como una “profunda cesura” y un “resultado dramático”. Compareció en la sede del partido en Berlín acompañado por el candidato derrotado en la capital, Stefan Evers; Daniel Peters no asistió porque tuvo que regresar a Schwerin para disolver el grupo parlamentario regional de la CDU.

El canciller reconoció que la política federal y su persona no fueron determinantes en estas elecciones, pero sostuvo que las causas de los malos resultados exceden su figura y reflejan cambios estructurales: “Estamos viviendo una profunda transformación del sistema de partidos en Alemania, como en otros países”, afirmó.

La CDU obtuvo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental el peor resultado regional de su historia y no alcanzó el 5% necesario para entrar en el Parlamento regional. Merz atribuyó ese fracaso a la polarización entre SPD y AfD, que dejó a la CDU “prácticamente triturada”. En Berlín defendió que Stefan Evers asumió la candidatura en circunstancias muy difíciles y logró un “resultado todavía respetable”.

El canciller amplió la interpretación de los comicios: en Berlín más del 40% de los votos fueron a parar a fuerzas que cuestionan el sistema político y buscan propuestas radicales y simplistas, en referencia tanto a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) como a la izquierda poscomunista Die Linke.

La AfD ganó en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Die Linke en Berlín. Ninguna de las dos es vista por la CDU como potencial socia. La AfD no dispone de aliados claros para gobernar; en cambio, Die Linke podría integrarse en una mayoría en la capital junto a socialdemócratas y verdes. Merz señaló que corresponde ahora al SPD decidir la dirección política, ya que existe una mayoría aritmética para distintas opciones.

Merz lanzó una advertencia directa al SPD y a los Verdes por el aumento del antisemitismo en la izquierda berlinesa. Aseguró que se observa un antisemitismo creciente y radical, a veces expresado abiertamente e incluso aplaudido, y pidió “una respuesta clara” de socialdemócratas y verdes antes de cualquier acuerdo político con Die Linke.

Calificó la situación en Berlín de “vergüenza para Alemania” y afirmó que la CDU defenderá la vida judía con todos los medios disponibles. Merz dijo que hará todo lo posible para controlar y revertir esa evolución.

El canciller admitió que los resultados obligan al partido a revisar su rumbo. Planteó la necesidad de analizar qué implican para la CDU y para la dirección del Gobierno federal y anunció que la dirección democristiana se reunirá en los próximos días para debatir organización, programa y perfil político.

“Tal como estamos organizados hoy, no podemos continuar”, afirmó Merz, anunciando discusiones sobre funcionamiento, estructura, programa e identidad de la CDU. Reconoció un diagnóstico duro: hay demasiadas preguntas sin respuestas satisfactorias y eso debe cambiar.

Al mismo tiempo defendió la continuidad de las reformas y pidió una mejor coordinación entre el Gobierno federal y los estados (Länder). Anunció conversaciones inmediatas con los ministros presidentes para definir el rumbo y los pasos a seguir en las próximas semanas.

Merz reconoció que las reformas y los compromisos de la coalición encuentran una resistencia creciente. Señaló que el ritmo político y la necesidad de pactos generan preocupación entre la población y, en algunos casos, oposición abierta, por lo que es necesario explicar la importancia de la estabilidad y de mantener un rumbo claro.

Sin embargo, sostuvo que la respuesta no puede limitarse a acelerar las reformas: es preciso responder a las preocupaciones de la gente sobre el empleo, las familias, los ingresos en la vejez y la atención sanitaria. Atender esas inquietudes es, según él, “la tarea histórica de la coalición y del centro político”.

Advirtió además que los extremistas proponen soluciones sencillas que no existen en la gobernanza real: la apuesta por atajos no resolverá los problemas que el país enfrenta, añadió.

Merz agradeció que el Partido Socialdemócrata (SPD) haya reafirmado su voluntad de mantener la coalición federal. Dijo que la CDU comparte ese compromiso y que ambos partidos están decididos a afrontar las tareas históricas que afronta Alemania, incluida la defensa de su futuro democrático.

Esa postura del SPD estuvo acompañada, no obstante, de una demanda de rectificación. Su copresidente, Lars Klingbeil, reiteró: “Apoyamos esta coalición, pero no podemos continuar como en los últimos meses”. Exigió cambios antes de proseguir las conversaciones con la coalición.

Klingbeil coincidió en la necesidad de reformas pero discrepó sobre su contenido y la distribución de costes: las reformas deben ser justas. Rechazó la idea de seguir acelerando el mismo rumbo sin introducir cambios sustantivos que alivien la carga sobre la población.

La copresidenta socialdemócrata Bärbel Bas también defendió la continuidad del Gobierno y advirtió del riesgo que supondría romper ahora la coalición. Exigió, no obstante, abrir de inmediato la discusión sobre pensiones, cuidados y sanidad.

La ministra presidenta de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, fue más crítica. Señaló que un líder cuyo partido no ha alcanzado el 5% en ese estado debe cuestionarse qué ha hecho mal y no limitarse a culpar a terceros, y acusó a Merz de interpretar erróneamente la situación regional y el estado del partido.

Merz situó la defensa de la democracia en el marco del anclaje occidental y europeo de la República Federal: recordó que Alemania lleva ocho décadas integrada en la alianza occidental, que esa orientación es normativa y que, desde Konrad Adenauer, se superó el nacionalismo. Mantener esa orientación es, dijo, una tarea histórica para la coalición y la CDU.

Subrayó que Alemania y su partido deben seguir firmemente anclados en la Unión Europea y, junto a los socios europeos, resistir las dificultades actuales. Admitió que ello requerirá un esfuerzo extraordinario y aseguró estar dispuesto a aportar la energía necesaria.

Merz afirmó que cuenta con el respaldo completo de la dirección democristiana: agradeció el apoyo del Presidium y de la Ejecutiva federal a su análisis y propuso recorrer juntos el camino de renovación. Despersonalizó la derrota, la presentó como una crisis del sistema de partidos y centró el debate en la supervivencia del centro democrático.

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