El jueves 5 de noviembre Francia vivió una de las mayores jornadas de movilización social de las últimas semanas. Según el Ministerio del Interior, más de 575.000 personas salieron a las calles de las principales ciudades; los sindicatos elevan la cifra hasta 1,6 millones. Convocada por los cinco principales sindicatos, la protesta reclama mejoras salariales, medidas para recuperar el poder adquisitivo y la defensa de los servicios públicos.
La jornada, bautizada como la de la “convergencia”, se saldó con 448 detenciones y 53 agentes de policía heridos, además de diversos incidentes en ciudades como Toulouse y París. Entre ellos se registraron el incendio intencionado en un instituto de Toulouse y el apuñalamiento de un estudiante de 15 años en La Courneuve.
En la capital, miles de personas participaron en una marcha marcada por la tensión y por un amplio despliegue policial. Los sindicatos denunciaron restricciones a los recorridos autorizados y criticaron la actuación de las fuerzas de seguridad.
Ante la presión social, el primer ministro Sébastien Lecornu ha convocado una conferencia social para el próximo lunes con representantes sindicales y empresariales para abordar la pérdida de poder adquisitivo y las reivindicaciones laborales. Las movilizaciones continuarán en los próximos días.

