El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró que no se espera una ofensiva militar rusa inminente contra la Alianza, pero sí la continuación de ataques híbridos, por lo que gobiernos, sociedades e industrias deben mantenerse vigilantes.
“No vemos un ataque militar inminente contra la OTAN, pero tenemos que estar preparados para que continúe la campaña de ataques hostiles contra países aliados”, afirmó Rutte en Münster (oeste de Alemania), acompañado del canciller alemán Friedrich Merz y del ministro neerlandés Rob Jetten.
Rutte citó violaciones del espacio aéreo, incendios y actos de sabotaje, así como el dron explosivo hallado en agosto en el aeropuerto de Leipzig, como ejemplos de cómo Rusia está “poniendo a prueba” a Europa. En ese contexto instó a todos los países a permanecer “vigilantes” y “alerta”. “El Kremlin intenta dividirnos y empujarnos a dejar de ayudar a Ucrania”, añadió.
Según Rutte, la respuesta debe ser “Keep calm and carry on” (mantener la calma y seguir adelante) y aumentar el apoyo a Ucrania. “No solo los ucranianos están sufriendo. Toda Rusia está pagando un enorme precio por la guerra”, señaló, y afirmó que, pese a ello, Rusia “está fracasando en el campo de batalla y fracasando a la hora de intimidarnos”.
Merz dijo que el actual orden europeo ha sido “desafiado por el violento revisionismo ruso” y que la guerra en Ucrania afecta la seguridad del continente: “en Ucrania está en juego la seguridad de nuestra parte de Europa”.
Al mismo tiempo, pidió mayor unidad dentro de la Alianza y abogó por “hacer la OTAN más europea para que pueda seguir siendo transatlántica”, en referencia a la demanda de EEUU de que los países europeos asuman una mayor responsabilidad en su defensa.
Jetten, en la misma línea, subrayó la necesidad de incrementar el gasto militar para afrontar la “rápidamente creciente amenaza” sobre la Alianza. “Hemos de demostrar que estamos dispuestos a hacer lo que haga falta para proteger nuestra seguridad”, afirmó el ministro neerlandés.

