El Consejo Profesional de Química de la provincia de Buenos Aires pidió a aquellos municipios señalados por el Mapa de Arsénico del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) —donde se registraron concentraciones altas— que informen qué controles realizan sobre el agua destinada al consumo humano. El Código Alimentario Argentino establece un límite general de 10 μg/L (10 ppb) para arsénico en agua potable.
El organismo inició una acción institucional tras los valores relevados en distintos puntos de la provincia: envió notas a los municipios con registros elevados para conocer los controles sobre las fuentes de agua, así como las medidas adoptadas o previstas frente a la presencia de arsénico.
Qué información pidió el Consejo de Química
En su comunicado, el Consejo solicitó información detallada sobre:
la periodicidad y el alcance de los monitoreos;los resultados de los análisis más recientes sobre arsénico;la identificación de las captaciones o áreas con concentraciones elevadas;las medidas preventivas, correctivas o de tratamiento aplicadas o planificadas.
También requirió datos sobre programas de vigilancia y seguimiento, y sobre las recomendaciones que se brindan a la población eventualmente expuesta.
Qué registra el Mapa de Arsénico del ITBA
La preocupación del Consejo se basa en los datos publicados por el ITBA, que agrupa análisis de distintas zonas del país. En la actualización de 2025, entre los puntos de la provincia de Buenos Aires con los niveles más altos aparecen:
9 de Julio: entre 72 y 165 μg/LGuaminí: 295 μg/LSan Vicente: 163 μg/LMonte: 146 μg/LPartido de la Costa: 147 μg/LMercedes: 105 μg/LChivilcoy: hasta 94 μg/L
También se consignaron valores elevados en municipios del Área Metropolitana de Buenos Aires:
Vicente López: 117 μg/LEzeiza: 96 μg/LAlmirante Brown: 56 μg/LGeneral Rodríguez: 67 μg/L
Es importante aclarar que estos números corresponden a puntos o muestras específicos y no deben generalizarse automáticamente a todo el territorio municipal ni a la totalidad de las redes de abastecimiento.
El ITBA advierte que la presencia de arsénico en el agua es relevante desde el punto de vista sanitario y que su mapa sirve para visualizar la distribución a partir de las muestras analizadas, señalando además que la problemática afecta de modo particular a varias regiones de la provincia.
La situación del arsénico en el agua de Pilar
El comunicado del Consejo no incluye a Pilar entre los municipios mencionados, aunque el mapa del ITBA sí contiene datos del partido, publicados por el municipio en noviembre de 2025.
En Pilar se analizaron unas treinta muestras, en su mayoría provenientes de pozos y algunas de la red de AySA, tomadas en localidades como Pilar, Villa Rosa, Fátima, Manzanares, La Lonja, Derqui y Del Viso, además de barrios privados como La Lomada, Mapuche y San Sebastián. Solo seis análisis registraron menos de 10 ppb; el resto se ubicó entre 10 y 50 ppb.
La empresa prestataria afirmó que “el agua distribuida por AySA no representa riesgo alguno para la salud” y señaló que en el partido, donde se extrae agua de pozos, rige una normativa provincial que admite hasta 50 ppb. También desaconsejó consumir agua de perforaciones particulares, que escapan a los controles de la concesionaria.
Desde AySA indicaron que su regulación permite hasta 50 ppb y que, según estudios, el arsénico presente en gran parte de Argentina correspondería a variantes menos tóxicas que las observadas en algunas regiones de otros países; por eso, sostienen, la recomendación de la OMS de 10 ppb considera formas más tóxicas halladas en el sudeste asiático.
En diciembre de 2025, el Consejo Hídrico Federal (COHIFe) cuestionó la validez del mapa del ITBA, afirmando que “carece de las condiciones técnicas, científicas, metodológicas y documentales necesarias para ser considerado una herramienta válida”.
Qué dicen el Código Alimentario y la OMS
Para poner en perspectiva los registros, el Código Alimentario Argentino fija como máximo general para arsénico en agua potable 0,01 mg/L (10 μg/L). Bajo condiciones particulares y en regiones con suelos con alto contenido de arsénico, la normativa permite excepcionalmente valores de hasta 0,05 mg/L (50 μg/L). La Organización Mundial de la Salud establece un valor guía provisional de 10 μg/L para el arsénico en el agua de consumo.
Para el Consejo Profesional de Química, estos registros son una señal que exige seguimiento, verificación y respuestas por parte de las autoridades competentes:
El organismo señaló que, aunque la presencia natural de arsénico en ciertas fuentes de agua es un problema conocido y extendido, esto no justifica la ausencia de controles ni la falta de información a las comunidades potencialmente expuestas. El acceso a agua segura requiere monitoreos sistemáticos, información pública y medidas concretas cuando los análisis detectan concentraciones que puedan implicar un riesgo.
Bragado: el antecedente judicial
El caso de Bragado es un antecedente relevante: durante años se denunciaron niveles elevados de arsénico en el agua de red y la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó un fallo que obliga a Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) a ejecutar las obras necesarias para garantizar la calidad y potabilidad del agua en esa ciudad.
El CPQ sostuvo que el fallo de Bragado demuestra que la calidad del agua para consumo humano no es solo una cuestión ambiental o sanitaria, sino también una obligación concreta de los prestadores del servicio y de las autoridades públicas.
Finalmente, el Consejo Profesional de Química consideró indispensable abordar la problemática con la cooperación entre municipios, organismos provinciales, empresas prestadoras de agua, instituciones científicas y profesionales especializados. A través de las comunicaciones enviadas, el CPQ ofreció su capacidad técnica e institucional para colaborar en el análisis de la situación, la prevención de riesgos y la implementación de acciones destinadas a garantizar el acceso de la población a agua segura.


