El Partido Demócrataroza el control la Cámara de Representantes en la próxima legislatura y tiene cada vez más posibilidades de conseguir el Senado también en las próximas horas. Con los colegios cerrados en la Costa Este, los recuentos avanzados en Texas o Kansas, y todos los ojos puestos en apenas media docena de estados, la noche pinta cada vez mejor para la oposición a Donald Trump.
A las 21.00 en Washington (03.00 hora peninsular en España), la proyección de las principales cadenas daban a los demócratas el control ya de 45 de los 100 senadores. A los republicanos, 34. Y 21 seguían en en el aire. Pero los demócratas iban liderando en siete estados que en 2024 escogieron a republicanos, mientras que los conservadores no amenazaban ningún estado progresista. En sitios como Texas, que no vota a un demócrata en la cámara alta desde hace 40 años, James Talarico lidera por un 60% frente al 40% de Al Paxton con el 40% del voto escrutado. Casi los mismos datos en Kansas, que no escoge un progresista desde 1932.
El Congreso saliente tenía una mayoría republicana en ambas cámaras, lo que ha permitido que la Casa Blanca no tuviera apenas oposición en los últimos dos años. La ventaja era por una escasa mayoría en la baja, pero con tres cómodos escaños (57-43) en la alta. Los progresistas necesitaban recuperar al menos cuatro escaños en cada una de ellas. Hace dos meses, con los sondeos, se decía que la Cámara de Representantes era posible, probable en realidad, pero que el Senado muy difícil. Los 435 diputados se renuevan cada 24 meses pero los Senadores tienen mandatos de seis años, por lo que apenas un tercio se escogían ahora, y no parecían los más propicios para un sorpasso.
Esta noche, sin embargo, los candidatos antitrump han pasado por encima de sus rivales por todo el país, cambiando completamente el mapa y preparando el terreno para construir una verdadera oposición al trumpismo en sus últimos dos años. Están manteniendo casi la totalidad de los escaños que tenían que defender y han logrado victorias en distritos clave en los que Trump se impuso en 2024 por 10, 15 o más puntos de ventaja. Una muestra clara de furia, rabia y agotamiento. Por el precio de los alimentos, del combustible, por la proliferación de centros de datos o por la flagrante corrupción.
Los demócratas conservan Georgia, gracias a la clarísima victoria de John Ossoff, uno de los posibles candidatables en 2028. Ganan en New Hampshire, Delaware, illinois y Massachusets, New Jersey y Rhode Island. Colorado y Nuevo México. Y a las 20.30 hora local sumaron también Carolina del Norte. En ese momento, apenas una hora o dos después de que empezaran a cerrar algunos colegios, controlaban 43 de los 100 escaños, por 31 de los republicanos y 26 en el aire. También New Hampshire, que ha votado al primer hombre abiertamente gay para el puesto.
Los de Trump mantuvieron Florida, Wyoming y Virginia Occidental pero no amenazan ningún feudo rival.
El primer flip importante de los demócratas fue Roy Cooper que recuperó para los suyos el mencionado escaño de Carolina del Norte. De todos los importantes y determinante era seguramente el más claro de la noche, pero no por ello menos importante, ya que hacía casi 20 años que los azules no ganaban ahí.
Otros presidenciables demócratas, que suenan siempre en las quinielas, lograron renovar sus cargos de gobernadores. Josh Shapiro en Pensilvania, JB Pritzker en Illinois y Wes Moore en Maryland. Mientras, en Florida David logró derrotar al trumpista Byron Williams convirtiéndose en el primer demócrata que será gobernador del estado desde 1999. Un mensaje muy potente. Hasta finales del siglo pasado Florida fue siempre un estado bisagra, el que decidió de hecho la presidencia de George W. Bush. Pero desde entonces, gracias en buena medida al voto latino, se había vuelto un absoluto feudo republicano. Hasta ahora. Congresistas demócratas lograron imponerse incluso en distritos que habían sido brutalmente rediseñados para favorecer al partido del presidente.

