El hombre de 39 años investigado por el ataque armado de carácter racista que el 23 de octubre en Trappes y La Verrière, en las afueras de París, causó un muerto y siete heridos, intentó suicidarse mientras estaba en prisión preventiva, informaron este martes varios medios locales.
Kévin T. intentó quitarse la vida en su celda y fue trasladado a un hospital, donde permaneció varias horas antes de regresar a prisión, según los diarios Le Figaro y Le Parisien, así como la cadena BFM TV.
Sus abogados, Baptiste Bellet y Elliot Amzallag, lamentaron la divulgación de esta información, que —dijeron— corresponde al ámbito privado de su cliente.
«Este intento de suicidio plantea interrogantes legítimos sobre su estado psicológico, que deberá ser objeto de una evaluación médica exhaustiva», declararon los letrados a Le Figaro. No obstante, una valoración realizada pocos días después de su detención no detectó signos de descompensación aguda ni síntomas de actividad alucinatoria o delirante.
El 23 de octubre, Kévin T. abrió fuego con un arma automática desde un vehículo contra varias personas en Trappes y La Verrière, causando la muerte de un ciudadano francés de 26 años y heridas a siete personas más, cuatro de ellas de gravedad, incluida una niña.
La Fiscalía Nacional Antiterrorista francesa (PNAT) contabiliza además otras veintidós personas que fueron objeto de disparos o cuyos vehículos resultaron alcanzados por balas, sin que sufrieran lesiones físicas.
El sospechoso fue imputado y puesto en prisión preventiva en el marco de una investigación por asesinato e intentos de asesinato vinculados a una empresa terrorista, con el agravante de motivación racista.

