Luiz Inácio Lula da Silva y la dirección del Partido de los Trabajadores encontraron un impulso inesperado en el diputado André Janones, creador del canal de WhatsApp conocido como el ‘ejército de Lula’, que reúne a más de seis millones de seguidores.
Si la izquierda logra remontar tras la derrota en la primera vuelta, gran parte del mérito se atribuye a la movilización digital y organizativa que Janones ha coordinado.
El analista Samuel Jacques destaca que el valor principal de Janones es combinar una comprensión de las redes sociales con un lenguaje cercano a amplios sectores populares.
En la campaña hacia la primera vuelta, que concluyó con la victoria de Flávio Bolsonaro (47% frente a 45%), el PT apostó por una campaña tradicional centrada en actos presenciales y dejó en segundo plano las plataformas digitales. Lula protagonizó una campaña muy presencial, con presencia destacada de su esposa Janja en los actos.
Tras el mal resultado del 5 de octubre, el partido reajustó la estrategia: se redujo la visibilidad de Janja, se dio más espacio al vicepresidente Geraldo Alckmin y se reforzó la actuación en redes, con el ‘ejército’ de Janones como pieza clave.
Janones procede de un entorno modesto —hijo de una empleada doméstica y, según su relato, de un padre en silla de ruedas— y estudió en colegios públicos. Se licenció en Derecho en 2008 tras obtener una beca y compaginar los estudios con trabajos como cobrador de autobús. Más tarde abrió un despacho de abogados.
Estrella en ascenso
Con 42 años, Janones se perfila como una figura emergente dentro del PT, una generación más joven que la mayoría de los dirigentes tradicionales.
Con un estilo desenfadado, incluso vistiendo la camiseta verdeamarilla de la selección, ha reclamado espacios simbólicos que habían sido asociados al bolsonarismo.
Durante una década prestó asistencia jurídica gratuita para que familias accedieran a intervenciones, pruebas, medicamentos y otros servicios, lo que le permitió consolidar una imagen de defensor de la ciudadanía y mantener una presencia constante en redes exigiendo respuestas a las autoridades.
En el Congreso fue investigado por el Consejo de Ética tras afirmar que había “bandidos” entre los parlamentarios, pero fue absuelto al no poder probarse que su afirmación fuera falsa.
Su activismo digital responde a la fuerte presencia que el bolsonarismo ha desarrollado en redes, con equipos jóvenes que amplifican mensajes para Flávio Bolsonaro. Como único administrador del canal ‘Ejército de Lula’, Janones influye ya en millones de usuarios; Bolsonaro intentó que el Tribunal Superior Electoral prohibiera ese canal, sin éxito.
La experiencia de 2018 mostró la importancia de plataformas como Facebook y WhatsApp para ganar elecciones; Janones aplica tácticas similares para orientar conversaciones públicas y moderar el impacto de declaraciones controvertidas de Lula, como sus comentarios recientes sobre la semana laboral y las mujeres.
Esa gestión digital contribuyó a que, según la consultora Quaest, Lula superara a Bolsonaro en el “índice de popularidad digital” en los días previos a la segunda vuelta, un resultado significativo para el líder de 81 años.
Janones ha defendido que Lula no necesita aprender a usar las redes porque, en su opinión, el expresidente ya tiene una comunicación consolidada: “Nadie tiene que darle ningún empujoncito (a Lula). Lula es el mejor comunicador de la historia de este país”, ha dicho el dirigente.
El papel central de Janones también le pasa factura: tras el debate presidencial sufrió una arritmia cardíaca y fue hospitalizado. Pocos días después afirmaba en redes haber demostrado matemáticamente que Lula ganará la segunda vuelta. El esfuerzo político y emocional es notable en quien puede influir decisivamente en la continuidad de Lula en la política.

