31 de agosto de 2026
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Italiana de 22 años que buscaba una nueva vida en Suiza muere en tiroteo en rave de Aarau

Italiana de 22 años que buscaba una nueva vida en Suiza muere en tiroteo en rave de Aarau

Tenía 22 años y un proyecto claro: dejar atrás las dificultades del pasado y empezar una nueva vida en Suiza. María Spinelli, natural de Atri (Abruzos), había llegado con la esperanza de encontrar un trabajo estable y, algún día, formar una familia. Su trayectoria en el país estuvo marcada por empleos esporádicos y sacrificios hasta que murió en la noche del tiroteo en el hipódromo de Schachen, en Aarau, cantón de Argovia.

Quien la describe es un vecino que prefirió mantener el anonimato. Vivían en el mismo edificio desde menos de un año y con el tiempo entablaron cierta amistad. Según él, María era una persona sencilla, con un pasado difícil, pero siempre sonriente: tranquila, dulce, cariñosa y con muchas ganas de vivir.

Desde joven afrontó dificultades: padres separados, periodos de pobreza y sacrificios. Hablaba abiertamente de sus orígenes romaníes y no ocultaba los problemas que había atravesado. No se avergonzaba de su pasado; lo que quería era una oportunidad para cambiar su vida, y por eso veía en Suiza la posibilidad de empezar de nuevo, lograr independencia y establecerse.

Para salir adelante aceptaba trabajos ocasionales y, cuando podía, ayudaba en el food truck de la familia con la que había hecho amistad. Cocinaba bien, era humilde y no rehuía el trabajo; se esforzaba para progresar.

Con esa familia desarrolló una relación que iba más allá de la vecindad: conocían sus dificultades e intentaban ayudarla. A veces le hacían la compra y otras compartían el tiempo libre; con el tiempo se convirtió en una más de la familia, según relata el vecino.

Mostraba además un lado especialmente cariñoso con los hijos de la pareja de vecinos: jugaba con ellos con frecuencia, les tenía afecto y, aun con pocos recursos, les compraba pequeños regalos. Su generosidad no dependía de sus posibilidades económicas.

La música era otra de sus pasiones, especialmente el techno y las fiestas. Procuraba no perder los eventos, salía con amigos y disfrutaba de la compañía y de los momentos de ocio.

Detrás del deseo de divertirse estaba, sobre todo, la necesidad de avanzar y encontrar su sitio: soñaba con un trabajo estable, una casa propia, formar una familia y tener la seguridad de una vida tranquila.

El vecino subraya también su madurez: aunque tenía solo 22 años, su experiencia la hacía parecer mayor. Lo recuerda por su sonrisa, su dulzura y su empeño por construir en Suiza una vida distinta.

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