Charlotte Caniggia se mostró más abierta que nunca en Gran Hermano: Generación Dorada durante una charla íntima con Cola, Luana, Tomy y Martín. Allí contó que no recibió muestras de afecto de sus padres y que, por ello, le resulta difícil reaccionar ante situaciones de vínculo emocional con los demás.
Explicó que proviene de “una familia complicada” y que, aunque los aceptó tal como son, le cuesta ser cariñosa fuera de su relación de pareja o con su hermano. Reconoció que tiene dificultades para conectar con el resto de los participantes por esa falta de modelos afectivos.
Charlotte relató que sus padres nunca fueron demostrativos ni le dijeron cosas como “estoy orgullosa de vos”, por lo que desarrolló una barrera frente a la gente. También comentó que realiza constelaciones familiares como parte de un proceso para intentar sanar heridas de generaciones anteriores.
Dijo que no espera que sus padres cambien y que ha aprendido a aceptarlos, pero que eso la obliga a trabajar continuamente en la sanación familiar. Además, confesó que le genera mucho miedo la idea de ser madre, por la incertidumbre de repetir los mismos patrones. Puso como ejemplo la actitud cariñosa de su hermano Alex con su hija Venezia, que contrasta con lo que vivió en su propia infancia.
Cómo es la relación de Charlotte Caniggia con su sobrina Venezia
Venezia, hija de Alex Caniggia y Melody Luz, se convirtió en una figura relevante para la familia. Desde su nacimiento, Alex mostró en público una faceta más sensible y familiar, distinta al perfil provocador que suele exhibir en televisión y redes.
Charlotte mencionó la relación entre Alex y su hija como un ejemplo de que es posible construir dinámicas afectivas distintas dentro de una misma familia. Ver a su hermano siendo cariñoso con Venezia le demuestra que cada integrante puede desarrollar su propia forma de vincularse, aun cuando existan heridas del pasado.
La mediatizada dijo que actualmente intenta sanar aspectos de su historia personal mediante constelaciones familiares y trabajo emocional sobre lo que considera heredado de generaciones anteriores. Afirmó que dedica un esfuerzo constante a ese proceso de sanación.
Por eso, Venezia surge indirectamente en la reflexión de Charlotte como un ejemplo cercano de un vínculo afectivo distinto: la sobrina le permite imaginar la posibilidad de formar, en el futuro, una relación diferente con sus propios hijos pese a sus miedos.

