Jersón enfrenta una nueva escalada del conflicto con un aumento de los ataques con drones rusos en la ciudad y sus alrededores. Autobuses, taxis y viviendas figuran entre los objetivos, en lo que habitantes y militares destacados en la zona describen como un auténtico “tsunami” de ataques.
Uno de los episodios más graves afectó a un autobús de la línea 47, que une los barrios de Tavriiskyi y Korabel. Un dron ruso lanzó un explosivo contra el vehículo de transporte público, provocando una fuerte detonación que causó la muerte inmediata de cuatro pasajeros y heridas por metralla a otros cuatro.
El impacto abrió un gran agujero en el techo del autobús y destrozó buena parte de las ventanillas. En el interior permanecieron restos de cristales y un denso humo tras la explosión. Entre las víctimas había una mujer de 90 años que, según testimonios recogidos en el lugar, había subido al autobús después de pedir al conductor que esperara.
La intensidad de los ataques con vehículos aéreos no tripulados ha aumentado de forma significativa. Fuentes regionales indican que el día 19 se registraron alrededor de 1.000 drones, frente a los poco más de 400 que se habían contabilizado con anterioridad.
Este incremento de los ataques rusos en Jersón está aumentando la presión sobre la población civil, que continúa expuesta a la violencia del conflicto.

