23 de agosto de 2026
Buenos Aires, 9 C

Turquía expande influencia en el Cuerno de África y alarma a Israel y potencias del Golfo

Turquía expande influencia en el Cuerno de África y alarma a Israel y potencias del Golfo

El despliegue a comienzos de año de cazas turcos en Somalia abrió un debate en Mogadiscio sobre los límites de la relación con Ankara, al convertirse en la muestra más visible de la creciente presencia militar turca en el Cuerno de África. La oposición acusó al Gobierno de ceder terreno ante potencias extranjeras, mientras la administración defendió la necesidad de recibir apoyo para combatir a Al Shabaab, la rama somalí de Al Qaeda que continúa sembrando terror en la región.

Junto a los cazas llegaron helicópteros, carros de combate y una presencia naval en el Golfo de Adén destinada a proteger futuras operaciones de perforación energética. Las relaciones bilaterales con Turquía nacieron hace más de una década como una respuesta humanitaria a la hambruna de 2011, pero han evolucionado hacia una asociación estratégica: Turquía participa en la gestión del aeropuerto de Mogadiscio, forma a miles de soldados en la base Turksom y coopera en el desarrollo de la marina somalí, a cambio de un 30 % de los ingresos de la Zona Económica Exclusiva somalí en el Índico.

Este cambio responde a una estrategia geopolítica deliberada en la que se entrelazan la seguridad energética y el posicionamiento militar. Según Riccardo Gasco, coordinador del Programa de Política Exterior de IstanPol e investigador en la Universidad de Bolonia, el objetivo primordial es el posicionamiento geopolítico, mientras que la seguridad energética actúa como un factor acelerador cada vez más relevante.

Turquía busca consolidar una conexión estratégica entre el Mar Rojo y el Océano Índico, situando a Somalia como eje clave en un corredor marítimo vital para el comercio global. Expertos señalan que Ankara desarrolla esta estrategia desde hace décadas en otros países de la región —por ejemplo en Etiopía, donde es el segundo mayor inversor extranjero— y a través de acuerdos recientes, como el de defensa con Níger, que contrapesan la influencia de potencias del Golfo como Emiratos Árabes Unidos.

Elem Eyrice Tepeciklioglu, profesora de Estudios Africanos en la Universidad de Ciencias Sociales de Ankara, matiza que la implicación turca no fue originalmente un plan estratégico a largo plazo: comenzó como una respuesta humanitaria que, con el tiempo, facilitó la expansión de empresas turcas y dio paso a un compromiso económico más amplio.

El aumento de la cooperación bilateral y en materia de seguridad ha generado tensiones con otros actores interesados en la región, como Israel. La decisión de Tel Aviv, en diciembre de 2025, de reconocer la soberanía de la región separatista de Somalilandia como estado independiente fue percibida en Ankara como una provocación que pone en riesgo la integridad territorial de Somalia. El presidente Recep Tayyip Erdogan calificó la medida de “ilegítima” e “inaceptable” y se sumó a las críticas de países de la región como Yibuti y Egipto, así como de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI).

Para el analista Riccardo Gasco, estas tensiones son “estratégicamente serias” porque Ankara las interpreta como una amenaza a su influencia, a sus inversiones y a su libertad de movimiento en la región. Además, añaden una nueva dimensión a la rivalidad turco-israelí que ya se manifiesta en escenarios como Siria tras la caída del régimen de Bashar Asad a finales de 2024.

El Cuerno de África se perfila así como otro frente en esa competencia, aunque, según Gasco, es probable que la disputa adopte una forma indirecta: diplomacia, control de puertos, cooperación en inteligencia y alianzas locales, más que un enfrentamiento militar abierto. En el pasado, ambos países han sabido manejar sus desacuerdos sin llegar a la confrontación directa.

La búsqueda de mayor seguridad en la región se ve además afectada por la creciente inestabilidad en el Mar Rojo, donde los hutíes de Yemen han impuesto bloqueos navales contra embarcaciones vinculadas a Arabia Saudí. “El Mar Rojo es crucial porque eleva el valor estratégico de la costa somalí”, apunta Gasco, y añade que los ataques hutíes evidencian cómo la inseguridad puede perturbar el comercio y los flujos energéticos.

Para Tepeciklioglu, las acciones hutíes representan una amenaza más amplia para el comercio internacional. Señala que por esa razón Arabia Saudí busca formar una coalición internacional para proteger las rutas marítimas, y varios países se han adherido a esa iniciativa. La experta advierte que la inestabilidad tendrá efectos sobre empresas de múltiples países, no solo sobre las turcas, y por eso los gobiernos están optando por respuestas coordinadas: “ningún país puede asumir esa responsabilidad por sí solo”.

Artículo anterior

Oleada de drones rusos en Jersón

Continuar leyendo

Publicidad Izquierda del Artículo
Publicidad Derecha del Artículo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: