Mientras la tormenta Austen golpea este viernes gran parte del Reino Unido, provocando cortes de luz y la suspensión de vuelos en el sur y el oeste, el Gobierno de Andy Burnham ha relanzado la campaña “Be Ready” (Estar preparados). Con rachas de viento que superan los 130 kilómetros por hora, la iniciativa aconseja disponer de alimentos, bebidas, medios de comunicación que funcionen con pilas o manualmente y otros suministros básicos para poder permanecer en casa al menos tres días.
El ministro de Defensa, Wes Streeting, subrayó la necesidad de estar preparados y “resilientes” frente a las consecuencias de un ciberataque o de un ataque convencional. Desde una fábrica de munición en Shropshire, planteó preguntas sobre la capacidad de afrontar interrupciones en cadenas de suministro esenciales causadas por actores estatales hostiles o terroristas, y sobre qué ocurriría si fallaran los sistemas de pago en los supermercados.
El Reino Unido sigue ejemplos de países como Francia, Irlanda, Países Bajos y Dinamarca en la promoción de un “kit de supervivencia” de tres días que permita subsistir sin asistencia externa. Entre los elementos recomendados figuran agua potable, leche de fórmula, conservas como sardinas, comida para mascotas, frutos secos y otros alimentos no perecederos.
También se aconseja mantener el móvil cargado, conservar una radio de pilas, disponer de efectivo, tener fotocopias del pasaporte y del DNI, anotar teléfonos de familiares y contactos importantes, y contar con una reserva adecuada de medicamentos. Mantas o sacos de dormir, linternas solares y productos de higiene femenina e infantil pueden ser útiles ante cortes de suministro eléctrico o pérdida de conexión wifi.
“Tomando medidas sencillas para estar preparados ante emergencias cotidianas, como las tormentas intensas, podemos reducir la presión sobre los servicios de emergencia”, afirmó el secretario de Estado de Seguridad, Dan Jarvis.
Jarvis añadió que este tipo de campaña comunitaria es necesaria para aumentar la resiliencia del país y situar al Reino Unido al nivel de otros países europeos, donde este tipo de recomendaciones forman parte de la rutina.

