14 de septiembre de 2026
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200.000 papeletas sin contar en el mapa electoral de Suecia

200.000 papeletas sin contar en el mapa electoral de Suecia

Tras una noche electoral tensa, Suecia quedó dividida. No es una ruptura Norte-Sur ni ciudad-campo, sino fragmentos locales —distritos y comarcas— que, por la inmigración y las diferencias económicas, votan de forma muy distinta. El resultado provisional muestra dos bloques casi iguales: Socialdemócratas, Izquierda, Verdes y Centro suman 176 diputados frente a los 173 de Moderados, Demócratas de Suecia, Democristianos y Liberales. A nivel nacional la diferencia es mínima: alrededor de 29.000 votos de 6,4 millones emitidos.

La mayoría de Magdalena Andersson sigue siendo provisional. Quedan por contabilizar cerca de 200.000 papeletas, que no proceden solo del extranjero: son en su mayoría votos anticipados que no llegaron a tiempo y votos enviados por residentes fuera del país. El censo de suecos en el exterior es un récord de más de 226.000 electores, pero la sola posesión del pasaporte no garantiza el derecho a votar desde fuera.

Para votar al Riksdag desde el extranjero se exige haber cumplido 18 años, mantener la nacionalidad sueca y haber estado alguna vez inscrito en el padrón sueco. La ciudadanía heredada sin haber residido ni figurar nunca en ese registro no es suficiente; esa diferencia es relevante frente al debate español sobre descendientes recogidos por la Ley de Memoria Democrática.

Quien emigra permanece automáticamente en el censo durante diez años; después debe renovar la inscripción por otros diez. Si ha desaparecido del padrón, emitir un voto válido desde el extranjero puede volver a inscribirlo, pero solo si en algún momento estuvo empadronado en Suecia.

El voto exterior puede decidir resultados ajustados: en 2022 los suecos residentes fuera determinaron a qué bloque correspondía el último escaño. En un sistema proporcional con escaños de compensación, unas décimas pueden mover diputaciones entre circunscripciones. Por eso el recuento pendiente puede reducir, ampliar o incluso derribar la mayoría de Andersson. La televisión pública estima en torno al 90% la probabilidad de que el bloque de centroizquierda conserve la victoria.

UN MAPA ROTO

El mapa electoral se parece a un tablero donde barrios cercanos votan de forma opuesta y, a veces, sin matices. En Rosengård centrum, un barrio de viviendas populares al sureste de Malmö, Socialdemócratas e Izquierda suman un 95,2%. Allí la renta mediana es de 11.653 coronas al mes antes de impuestos (poco más de 1.000 euros), el paro alcanza el 31,2% y el 67,8% de los residentes nació fuera de Suecia. En Södra Djursholm, el acomodado suburbio al norte de Estocolmo, los Moderados obtienen el 51,1% y los Liberales el 21,5%; los socialdemócratas quedan en el 4% y la Izquierda en el 0,2%.

Hoy la división sueca es territorial, social y también interna a las ciudades; no hay una simple separación Norte socialdemócrata y Sur conservador. Los Socialdemócratas han perdido apoyo en partes del norte industrial y en barrios desfavorecidos con gran población inmigrante de las principales ciudades, donde la Izquierda se ha beneficiado del rechazo a endurecer las políticas migratorias. Al tiempo, la derecha radical mantiene presencia fuerte en pequeñas localidades, áreas rurales y territorios que se sienten alejados de Estocolmo.

La proporción de población nacida fuera de Suecia ha pasado desde alrededor del 11% a comienzos de siglo a aproximadamente el 20% actual. Esa transformación demográfica marca la campaña: barrios inmigrantes tienden a votar más a la izquierda pero registran mayor abstención; periferias rurales muestran apoyos distintos. Mientras persiste el debate sobre quién es sueco, los servicios públicos dependen en gran medida de trabajadores extranjeros.

Andersson comparte con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, la idea de que el Estado del bienestar requiere fronteras estrictas, integración obligatoria y un flujo migratorio controlado, una posición que se sitúa lejos de ciertos planteamientos de la socialdemocracia en otros países.

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