28 de agosto de 2026
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Haakon VIII busca el perdón del pueblo para Mette-Marit

Mette Marit, a la izquierda, y Haakon de Noruega, junto a la reina María de Dinamarca, en una imagen de hace un par de años.

El rey Harald ha muerto. Con su fallecimiento a los 89 años, la continuidad dinástica se confirma y el hasta ahora príncipe heredero Haakon asume la Corona como Haakon VIII. Aunque la proclamación formal y el juramento ante la Constitución y el Parlamento se celebrarán en los próximos días, por la certificación del óbito Haakon es ya el rey de Noruega. Su bisabuelo Haakon VII fue el primer monarca de la Noruega moderna tras la independencia en 1905, si bien la monarquía escandinava tiene raíces históricas muy antiguas.

En un documental de TV2 en 2020, Haakon declaró que “ser rey es algo para lo que no puedes prepararte por completo” y anticipó continuidad en el estilo de reinado de su padre. También admitió que deberá “llenar unos zapatos muy grandes” y que intentará ejercer a su manera: no ser otra persona sino mantenerse fiel a su propia forma de ser. Reconoció que probablemente habrá diferencias con Harald por sus distintas personalidades y enfoques.

Haakon asume la jefatura del Estado con 53 años y en un contexto distinto al de hace unos años. Donde antes la monarquía alcanzaba cerca del 75% de aceptación, hoy las encuestas señalan que el 65% de los noruegos desea mantener la monarquía parlamentaria y que el 78% confía en que Haakon lo hará “muy bien” o “bastante bien”, según una sondeo de InFact para Nettavisen. No obstante, la institución ha sufrido daños reputacionales por casos que han afectado a la familia real: el procesamiento y condena por violación y otros delitos de Marius, hijo de la actual reina Mette-Marit, y las revelaciones sobre la amistad de Mette-Marit con el Jeffrey Epstein.

Esas polémicas han puesto fin a una prolongada luna de miel entre la Corona y la opinión pública. La ciudadanía reclama ahora reformas, mayor transparencia y un escrutinio más exigente sobre la familia real. La misma encuesta señalaba que solo el 31% considera a la esposa de Haakon apta para desempeñar el papel de reina. Tras décadas de tolerancia sobre su pasado y de su ascenso público, una parte de la sociedad noruega muestra cansancio y le atribuye responsabilidad por la gravedad del impacto de los escándalos en la Corona.

La crisis reputacional coincide además con problemas de salud de Mette-Marit. En junio fue sometida con éxito a un trasplante de pulmón en el Hospital Nacional de Oslo (Rikshospitalet) debido al empeoramiento de una fibrosis pulmonar crónica que padece desde 2018. Desde entonces ha evitado la exposición pública; sus escasas apariciones han sido visitas a su hijo en prisión preventiva, acompañada por Haakon, y visitas al hospital para seguir la evolución de Harald antes de su fallecimiento.

Mette Marit, a la izquierda, y Haakon de Noruega, junto a la reina María de Dinamarca, en una imagen de hace un par de años.

Mette Marit (a la izquierda) y Haakon de Noruega, junto a la reina María de Dinamarca, en una fotografía tomada hace un par de años. Rodrigo Freitas / AP

En lo personal, Haakon ha cerrado filas con su esposa. Ante las presiones públicas para que ella se apartara, el nuevo monarca afirmó: “Siempre la quiero en mi equipo”, destacando la solidez de una relación de más de 25 años y subrayando su compromiso de mantener la unión pese a las dificultades.

La popularidad de Haakon sigue siendo un activo clave: es un dirigente querido y en quien muchos noruegos depositan su confianza. Por eso sus primeros actos como rey serán determinantes para recuperar la imagen de la institución y ampliar su base de apoyo en un momento de exigencia pública.

Haakon Magnus nació el 20 de julio de 1973 en el Rikshospitalet de Oslo. Es el hijo varón de Harald y la reina Sonia; su hermana es la princesa Marta Luisa. Aunque en 1971 se eliminó la ley sálica, la sucesión seguía dando preferencia al varón entre hermanos del mismo grado, de modo que Haakon fue designado heredero al nacer. En 1990 se modificó la legislación para establecer la primogenitura absoluta, pero sin efecto retroactivo, por lo que los derechos de Haakon no se vieron afectados.

Haakon conoció a Mette-Marit en 1999 durante un festival de música y se casaron dos años después. Ella ya tenía un hijo, lo que el príncipe interpretó como señal de responsabilidad. En su momento trascendió que Haakon barajó la posibilidad de renunciar a sus derechos dinásticos si no podía casarse con ella, aunque él mismo admitió que nunca consideró seriamente renunciar. El rey Harald, recordando sus propias dificultades por casarse con una plebeya, terminó aceptando la unión.

Del matrimonio nacieron dos hijos: la princesa Ingrid, que ahora es la nueva heredera al trono, y el príncipe Sverre Magnus.

Aunque la coronación pueda parecer súbita, Haakon cuenta con amplia experiencia en funciones de Estado: ha ejercido como regente en numerosas ocasiones desde 2003, cuando sustituyó a su padre tras una operación, y ha asumido responsabilidades durante convalecencias y ausencias del rey. Esa práctica de gobierno le servirá ahora para asumir la máxima representación del Estado en un momento de duelo nacional y de retos para la institución.

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