La ONG Human Rights Watch denunció que las redes sociales Facebook y TikTok no están detectando, eliminando ni impidiendo la difusión de contenidos producidos por grupos armados en Colombia para reclutar menores, y que sus algoritmos parecen incluso favorecer esa difusión.
Tras seis décadas de conflicto armado, guerrillas y narcotraficantes han incorporado históricamente a niños y adolescentes de contextos vulnerables; según la investigación de HRW, en los últimos años el uso de estas plataformas ha contribuido a un aumento drástico del reclutamiento infantil.
HRW señaló la circulación de publicaciones que glorifican la vida armada y de ofertas de trabajo engañosas en redes sociales, elementos que habrían facilitado que al menos 1.500 menores fueran reclutados en Colombia desde 2021.
El informe indica que los grupos armados emplean a los menores principalmente para combatir, recabar inteligencia y operar drones.
Casi la mitad de las víctimas de este delito —considerado crimen de guerra— son indígenas.
Las niñas constituyen el 40% de los casos y están expuestas a violencia sexual.
HRW documentó publicaciones en las que individuos vinculados a la criminalidad muestran fajos de billetes y joyas; otras imágenes los retratan en campamentos o escuchando narcocorridos.
En los comentarios de algunas publicaciones, usuarios preguntan cómo ingresar a organizaciones como el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC que rechazaron el acuerdo de paz de 2016.
Según el informe, las disidencias de las FARC son responsables del 74% de los casos documentados.
La ONG declaró haber informado a Meta, propietaria de Facebook, y a ByteDance, matriz de TikTok, sobre la presencia de ese contenido; ambas compañías afirmaron haber retirado las publicaciones señaladas por HRW.
Meta aseguró que trabaja de forma continua para perfeccionar su estrategia contra el reclutamiento de menores.
ByteDance sostuvo que impide de manera proactiva que grupos armados ilegales y organizaciones criminales utilicen su plataforma con fines de reclutamiento.
Aunque el acuerdo de paz de 2016 desarmó a la mayoría de las FARC, desde entonces se han expandido disidencias y otros grupos armados.
El presidente Abelardo de la Espriella, que lleva menos de un mes en el cargo, impulsa una ofensiva militar para combatir a esas organizaciones con el apoyo de Estados Unidos e Israel.

