El conflicto entre Estados Unidos e Irán entra en su octavo mes y, pese a intentos diplomáticos en la región, sigue sin visos de solución. Irán mantiene su presión en el Estrecho de Ormuz y comunicó que cuatro petroleros chocaron con minas en esa vía, causando incendios en las embarcaciones. La Guardia Revolucionaria indicó que tres de los buques transitaban por una ruta que Teherán considera ilegal, con radares y sistemas de navegación apagados, y que el cuarto se incendió en una zona oriental que Irán define como restringida. Además, la organización marítima británica UKMTO reportó que otro tanque fue alcanzado por una lancha con explosivos adheridos al casco; Irán afirmó que el ataque iba dirigido contra una “embarcación enemiga”.
A pesar de los incidentes con minas, Estados Unidos asegura que las principales rutas del Estrecho de Ormuz están “libres” de estos explosivos y son transitables. El jefe de la misión estadounidense en la región (CENTCOM), Brad Cooper, dijo haber sobrevolado la zona y observado “decenas de buques comerciales” sin detectar presencia de la flota iraní, que, según él, estaría “toda en el fondo del mar”. El tráfico marítimo se aproxima a niveles previos al conflicto porque muchos armadores han adaptado sus prácticas —por ejemplo, transfiriendo carga a otros barcos a la entrada del estrecho para reducir el tiempo de exposición—. No obstante, la recuperación convive con una escalada inédita de ataques iraníes: octubre ha sido el peor mes para el transporte comercial en Ormuz, con 28 incidentes confirmados, casi el doble que en marzo. Los petroleros son los más afectados, atraídos por fletes diarios que superan el millón de dólares y por mayores descuentos de los productores regionales sobre el precio del Brent; todo ello ha impulsado los precios del crudo hacia su cuarto mes consecutivo de alzas.
Los choques en el mar se dan junto a una carrera diplomática a contrarreloj para reducir tensiones antes de las elecciones estadounidenses de medio mandato. En la región se considera que, si no hay acuerdo en las próximas horas, Washington podría retomar los ataques, según diversas fuentes de prensa estadounidenses. Varias informaciones señalan que la Administración de Donald Trump habría pedido a países del Golfo que se preparen para una campaña militar breve pero intensa tras las votaciones, mientras que el Wall Street Journal indicó que el jefe del CENTCOM expuso distintas opciones para reanudar la ofensiva.
Una delegación catarí llegó este viernes a Teherán —su segunda visita en diez días— con la última versión de una propuesta coordinada con Washington para poner fin a la guerra, según un funcionario citado por Reuters. Doha había presentado el domingo un borrador que un alto cargo iraní calificó de “inaceptable”, porque, según ese criterio, Estados Unidos pretendía incluir la cuestión nuclear en la lista de asuntos a negociar para una tregua permanente. En paralelo, el vicepresidente estadounidense JD Vance envió una carta a través de mediadores cataríes al jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, proponiendo un encuentro directo para acercar posiciones.
Los medios iraníes confirmaron la recepción de la misiva, pero Teherán aún no ha respondido formalmente. El negociador y presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó que las condiciones de Irán han sido transmitidas de forma clara y reiterada y advirtió que la estrategia de la “zanahoria y el palo” no surte efecto. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, adoptó un tono más conciliador y dijo que Irán mantiene contactos estrechos con interlocutores para avanzar en la última propuesta, que contempla una ventana de siete días para reabrir el Estrecho. El experto de Crisis Group para Irán, Ali Vaez, describió el panorama como un juego de mesa de múltiples actores: según él, Irán “prácticamente no se ha movido de su casilla” en su postura negociadora, mientras que Washington ha retrocedido en algunas concesiones y trata de reimponer asuntos como el programa nuclear iraní.

