14 de septiembre de 2026
Buenos Aires, 13 C

Campamentos de Xi Jinping contra la corrupción militar

Campamentos de Xi Jinping contra la corrupción militar

Los oficiales permanecen sentados en silencio, con la espalda recta y un cuaderno abierto sobre las rodillas. Nadie habla hasta que entra una funcionaria del Departamento de Trabajo Político de la Comisión Militar Central. No porta armas ni da instrucciones de combate; durante horas aborda la disciplina, la lealtad absoluta al Partido Comunista y los discursos de Xi Jinping.

Uno a uno, los militares leen en voz alta fragmentos del pensamiento del presidente, subrayan pasajes y debaten sobre las líneas que no deben cruzarse. Repasan normas disciplinarias concebidas para proteger al ejército del principal riesgo señalado por Xi: la corrupción.

Según una de las funcionarias encargadas de la vigilancia ideológica, su tarea es supervisar la educación política de los militares, controlar la propaganda interna, coordinar a los comisarios políticos y asegurar que el Ejército Popular de Liberación priorice su fidelidad al Partido por encima de otras instituciones estatales.

La escena recuerda métodos del pasado maoísta, pero ocurre en la China actual, tecnológicamente avanzada y militarizada bajo Xi Jinping. Mientras el país invierte en portaaviones, cazas furtivos, misiles hipersónicos e inteligencia artificial, reaplican técnicas clásicas de adoctrinamiento para combatir un problema persistente entre sus mandos: la corrupción arraigada.

Xi ha repetido que un ejército corrupto no puede ganar una guerra, por sofisticadas que sean sus armas. Este año lanzó un gran campamento de reeducación política para cientos de generales y altos oficiales del EPL, una iniciativa impulsada personalmente por el líder que comenzó el 8 de abril y duró diez semanas.

El Diario del Ejército Popular de Liberación informó que Xi inauguró el curso pidiendo a los participantes que promovieran un clima para “combatir las injusticias dentro del ejército”.

La rutina del campamento combinaba elementos de academia militar y escuela del Partido: ejercicios físicos y marchas al inicio del día, juramentos de fidelidad y cánticos sobre disciplina militar.

La mayor parte del tiempo se dedicaba a la formación en aula: más de 40 clases teóricas y numerosos seminarios intensivos centrados en el Pensamiento de Xi Jinping, la modernización del ejército, las normas disciplinarias y los discursos del presidente.

Los instructores también repartían confesiones escritas de dirigentes caídos por corrupción y organizaban grupos para analizar casos reales, identificar riesgos y proponer mecanismos que impidan futuros escándalos.

Los purgados del ejército

Esta ofensiva ideológica se desarrolla en paralelo a una de las mayores purgas militares desde que Xi asumió el poder en 2012. Desde 2023 decenas de generales, responsables de la industria militar y altos dirigentes vinculados a programas de armamento han desaparecido de la escena pública.

Entre los depuestos figuran varios miembros de la Comisión Militar Central, el órgano de mando supremo de las fuerzas armadas. De los siete integrantes designados en el Congreso del Partido de 2022, solo permanecen Xi y Zhang Shengmin, encargado de la disciplina interna del ejército.

La caída más destacada este año fue la investigación del veterano general Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central, acusado de “graves violaciones de la disciplina del Partido y de las leyes estatales”, una fórmula habitual en casos de corrupción.

Casi a la vez fue apartado el general Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto y uno de los pocos mandos con experiencia de combate. Ambos habían sido piezas clave en la modernización del EPL y en la preparación ante un posible conflicto en torno a Taiwán o el mar de China Meridional.

Con anterioridad habían sido destituidos, entre otros, el ex vicepresidente militar He Weidong, el general Miao Hua y los exministros de Defensa Li Shangfu y Wei Fenghe. Li y Wei fueron condenados en mayo a pena de muerte con suspensión, una sentencia excepcionalmente severa que se convertirá en cadena perpetua sin posibilidad de reducción.

Xi insiste en sus intervenciones en que la corrupción es una amenaza existencial para las fuerzas armadas. En el congreso político anual de marzo recordó que “las fuerzas armadas empuñan las armas” y subrayó que no hay cabida para quienes muestren tibieza hacia el Partido ni refugio para los corruptos.

La campaña anticorrupción coincide con la aceleración de la producción de armas, con el objetivo oficial de completar la modernización del EPL antes de 2027, año del centenario de las fuerzas armadas. Mientras el mundo observa los nuevos cazas y destructores que salen de los astilleros chinos, en los cuarteles el régimen apuesta por una táctica tradicional: considerar la fidelidad ideológica como el primer sistema de armas de cualquier ejército comunista.

Artículo anterior

Hombre admite haber drogado y violado a su esposa durante más de 20 años en Reino Unido

Continuar leyendo

Publicidad Izquierda del Artículo
Publicidad Derecha del Artículo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: