Durante 12 horas, Cracovia permaneció sin su trompeta. Por primera vez desde 1939, el hejnal —la llamada que marca las horas desde la torre de la basílica de Santa María— guardó silencio: el sábado no sonó a las nueve de la noche como señal de duelo en una Polonia que mantiene dos días de luto nacional por la matanza que causó seis muertos y 16 heridos. Ayer, el cardenal Grzegorz Rys celebró una misa por las víctimas en la colegiata de Santa Ana y el arzobispo advirtió: “Cualquiera de nosotros podría haber estado en la plaza”.
La población muestra preocupación porque considera a su país uno de los más seguros de Europa occidental. Este ataque, la crisis institucional abierta y recientes agresiones en centros escolares han elevado el nivel de alerta. “Este es uno de los lugares más seguros de la Tierra, de verdad… No me esperaba que pudiera pasarnos algo así”, declaró a Afp Weronika Filar, de 27 años.
La Fiscalía investiga los hechos como posible terrorismo. El presunto autor, Michal O., un polaco de 24 años al que las autoridades vinculan con ideas de extrema derecha, podría haber matado también a sus padres y a su hermana antes de perpetrar el ataque. Los cadáveres aparecieron horas después en la vivienda familiar de Ostrowiec Świętokrzyski, a unos 150 kilómetros. Si se confirma su autoría, el total de víctimas mortales atribuibles a Michal O. sería de nueve.
El sábado, el sospechoso llegó a la concurrida plaza Mayor de Cracovia en un Subaru negro propiedad de su padre, según medios locales. Vestido con ropa táctica y armado con un fusil, abrió fuego indiscriminado contra transeúntes, provocando escenas de pánico. La Policía lo redujo tras un intercambio de disparos cerca del cruce de las calles Dietla y Stradomska.
La respuesta policial fue rápida. La primera llamada de emergencia se registró a las 15:00:15; en el segundo minuto acudieron agentes municipales y en el tercero, fuerzas de policía. Hacia las 15:03 dos policías se enfrentaron al atacante a tiros; resultaron gravemente heridos, pero lograron detenerlo. “Son auténticos héroes. Salvaron muchas vidas”, escribió el primer ministro Donald Tusk. En el automóvil del sospechoso se hallaron más armas y munición.
Los agentes heridos, Jakub Kulik y Artur Moraski, necesitaron cirugía. Dos cirujanos del Hospital Universitario de Cracovia, Micha Pedziwiatr y Mateusz Wierdak, que se encontraban en un restaurante cercano, se refugiaron y luego acudieron a socorrer a los heridos; Wierdak logró contener la hemorragia del policía más grave. La Fiscalía confirmó que ambos oficiales despertaron del coma, aunque siguen hospitalizados. El alcalde propuso nombrarlos ciudadanos honorarios de Cracovia.
Entre los seis fallecidos en la plaza hay cuatro polacos, un británico de 32 años y una ciudadana austriaca. Los heridos incluyen personas de Alemania, Reino Unido, Portugal, Austria y Rusia; algunas permanecían en cuidados intensivos y otras ya habían sido dadas de alta.
Mientras en Cracovia se colocaban velas en recuerdo de las víctimas, la investigación se trasladó a Ostrowiec Świętokrzyski, de donde procedía el atacante. La policía identificó al sospechoso y registró su vivienda en un bloque del centro: alrededor de las ocho de la tarde se evacuó a los vecinos y se desplegó un equipo antiterrorista, que accedió al balcón con una plataforma y empleó un dron antes de entrar. Antes de las 22:00 se localizaron tres cadáveres: el padre, de 53 años; la madre, de 52; y la hermana, de 21, todos con heridas de bala. La Fiscalía sospecha que la misma persona cometió ambos crímenes.
Los vecinos describen a la familia como tranquila y sin conflictos. Dijeron a Radio Kielce que nunca oyeron discusiones y que el atacante saludaba al pasar. Algunos desconocían su interés por las armas, otros sabían de la afición que compartía con su padre. La hermana, según residentes, era pintora y había aparecido en televisión local.
Uno de los enigmas es la hora de las muertes: según el fiscal Daniel Prokopowicz, podrían haberse producido la mañana del sábado o durante la noche anterior, a la espera de los análisis forenses. Otro desconcierto es que no constan llamadas a la Policía por disparos en el edificio y en la inspección inicial no se halló un silenciador. ¿Cómo pudieron morir tres personas a tiros en un bloque habitado sin que nadie alertara a los servicios de emergencia?
Queda asimismo por determinar el recorrido del sospechoso: ¿cuándo salió de la vivienda y qué hizo entre las posibles muertes de sus familiares y su llegada a Cracovia?
La Fiscalía aún no ha establecido una cronología completa ni una motivación que permita vincular de forma concluyente la presunta matanza familiar con el ataque posterior a personas en la vía pública.
En el piso se incautaron siete armas de fuego y abundante munición; sumadas a las recuperadas en Cracovia, el total asciende a 11. Tanto el sospechoso como su padre contaban con permisos de armas. El ministro del Interior, Marcin Kierwinski, apuntó a afinidades con la extrema derecha, pero el móvil no está aclarado. El atacante no ha podido ser interrogado porque fue operado varias veces y permanece en estado crítico.

