Marruecos celebró ayer elecciones legislativas en un clima marcado por la crisis con Ceuta. Se renovaron los 395 escaños de la Cámara de Representantes para designar el Gobierno de los próximos cinco años. Los resultados oficiales se esperan hoy. La atención se centra en seis líderes de los cuatro partidos que han gobernado en la última década; en Marruecos está prohibida la publicación de sondeos de intención de voto, por lo que no hay mediciones públicas sobre su fuerza real.
El liberal Reagrupación Nacional de Independientes (RNI) encabeza la coalición gobernante junto al Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), de perfil tecnócrata, y al nacionalista Istiqlal. También concurre el Partido de la Justicia y Desarrollo (PJD), formación islamista que dirigió el Ejecutivo anterior. El rey designará al jefe del Gobierno entre los miembros del partido que obtenga la mayor representación.
El primer ministro en funciones, Aziz Akhannouch, no figura como candidato, por lo que la nueva dirección del RNI, encabezada por Mohamed Chouki, adquiere protagonismo. Chouki, elegido presidente del partido en febrero para renovar su liderazgo ante la pérdida de apoyo del Ejecutivo, es diputado y se presenta por Boulemane, en la región de Fez. Su campaña se centra en un plan para mejorar entre 2026 y 2031 el poder adquisitivo, los servicios públicos y la creación de empleo.
Mohamed Chouki, presidente del RNI.
Entre las figuras relevantes del RNI destaca Rachid Talbi Alami, presidente de la Cámara de Representantes desde 2021 y candidato por Tetuán. Veterano del partido, ha ocupado desde 2002 diversos cargos ministeriales —Industria, Comercio y Telecomunicaciones; Asuntos Económicos y Generales; Juventud y Deportes— y es doctor en Gestión y Finanzas por la Universidad de Nueva York. Llega a las elecciones como uno de los dirigentes con mayor experiencia y defensor del balance del Gobierno y del programa del RNI.
Rachid Talbi Alami, presidente de la Cámara de Representantes.
El principal socio del RNI en el Gobierno, el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), presenta a Fouzi Lekjaa (56) como su candidato destacado. Lekjaa, ministro delegado del Presupuesto y dirigente de la Federación Real de Fútbol de Marruecos, es señalado como una de las figuras que han impulsado la candidatura del país para el Mundial de 2030. Natural de Berkane, es ingeniero agrónomo con formación en las escuelas de alto funcionariado marroquíes; fue director general de Presupuestos en 2011 y desde entonces ocupa puestos de responsabilidad en el Gobierno de coalición. En el PAM se le considera el principal aspirante a jefe de Gobierno por su trayectoria profesional y su cercanía al Palacio Real.
En 2022 recibió la condecoración Ouissam Al Arch de segunda clase tras los éxitos de la selección en el Mundial de Qatar. Lekjaa se proyecta como un tecnócrata orientado a resultados, con un programa que apuesta por la inversión privada y por formalizar el empleo para que el crecimiento beneficie a la población.
En contraste con el perfil tecnocrático de Lekjaa, en el PAM sobresale Abdellatif Ouahbi, político de carrera, abogado y diputado desde 2011. Ex secretario general del partido y ministro de Justicia desde 2021, se presenta por Tarudant Norte, su feudo. Durante la campaña ha abogado por reformar leyes para ampliar libertades y derechos y por mejorar la conexión entre la universidad y el mercado laboral.
Abdellatif Ouahbi, ministro de Justicia y dirigente del PAM.
En Istiqlal, el líder Nizar Baraka —ministro de Infraestructuras y Agua y economista— puede dar la sorpresa electoral. Proveniente de una familia política influyente y nieto de un líder independentista, su campaña ha puesto el énfasis en defender el poder adquisitivo y el empleo, y ha criticado el liberalismo económico. En los meses previos se distanció del tripartito para presentarse como una alternativa conservadora centrada en la familia, los valores tradicionales y la lucha contra la corrupción.
Nizar Baraka, líder de Istiqlal.
También parte con opciones significativas el Partido de la Justicia y Desarrollo (PJD), que protagonizó una caída en 2021 pero aspira a recuperar terreno en 2026. Su ex presidente del Gobierno, Abdelilah Benkirane —que gobernó entre 2012 y 2017— busca relanzar al partido tras pasar de 125 a 13 escaños en 2021. El PJD centra su programa en la lucha contra la corrupción, los monopolios y los conflictos de interés, y, como otros partidos, promete mejorar el poder adquisitivo, el empleo, la educación y la sanidad.
Abdelilah Benkirane, líder del PJD.
El resultado final dependerá de la capacidad de movilizar votantes, especialmente a los jóvenes, que muestran creciente desencanto con partidos que, según ellos, no han resuelto los problemas ni han cumplido promesas.






