Decenas de miles de personas volvieron a salir a la calle este jueves, jornada convocada como el día de convergencia de movilizaciones sociales y huelgas organizadas por los cinco principales sindicatos, en protesta por el alto coste de la vida y en defensa de los servicios públicos. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió de “una respuesta extremadamente firme” por parte de los 70.000 agentes desplegados en todo el país para evitar episodios de violencia como los del 17 de octubre, que se saldaron con 2.400 detenidos.
La jornada comenzó con enfrentamientos con la policía en Nantes y Lyon, mientras que un incendio provocado con un mortero de fuegos artificiales obligó a evacuar el instituto Marie-Louis-Dissard de Toulouse. Se calcula que el 33% de los centros de secundaria se vieron afectados por bloqueos de estudiantes y por huelgas de docentes, además de paros en hospitales y en los transportes.
En Nantes, junto a las murallas del Castillo de los Duques de Bretaña, se pudo leer una pancarta que decía “No a la violencia, no al vandalismo” durante una de las primeras marchas, a la que acudieron alrededor de 3.000 manifestantes al mediodía. A primera hora de la tarde, las autoridades estimaron que más de medio millón de personas participaron en unas 180 marchas por todo el país.
La manifestación de París arrancó por la tarde en la Plaza de la República, junto a la estatua de Marianne, bajo un fuerte dispositivo policial y con controles y vallas a lo largo del bulevar Voltaire, que ya había sufrido actos vandálicos en la primera de varias marchas celebradas en la capital desde comienzos de octubre.
“Es la quinta vez que salgo a la calle en tres semanas y seguiré saliendo todas las veces que haga falta”, dijo Agnès Varenne, profesora de instituto en Saint-Ouen, que se sumó a la huelga del 5-N. Aseguró que los jóvenes iniciaron las protestas con reivindicaciones legítimas sobre la precariedad de la educación pública y que ahora se han sumado otros sectores. “Venimos preparados porque sabemos lo que va a pasar: no nos asusta la represión policial”, añadió.
A su lado, Gilbert Durand, estudiante de Derecho en la Universidad Panthéon-Assas, mostraba una pancarta con el lema “Gasead a los violadores, no a los estudiantes”. Denunció que las manifestaciones se han convertido en actos de alto riesgo: quien no lleva máscara antigás puede volver con los ojos irritados y sensación de quemazón en los pulmones, y existe el peligro de sufrir heridas graves si estalla una granada.
Los sindicatos criticaron las maniobras de la Prefectura de París, que prohibió la marcha con dirección a la plaza de la Concordia por motivos de seguridad y decidió desviarla hacia la Plaza de la Nación en las afueras. “El comportamiento de la policía ha sido vergonzoso”, declaró Sophie Binet, secretaria general de la CGT. Según los sindicalistas, rutas aprobadas fueron canceladas a última hora en una veintena de ciudades.
Binet advirtió de una deriva autoritaria por parte del Gobierno y anticipó “duros enfrentamientos” en la siguiente fase de las protestas, que continuarán el sábado con una marcha no autorizada de los denominados “chalecos amarillos” en la plaza de la Concordia.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, siguió con cautela los primeros desarrollos de las manifestaciones, pocos días después de mantener su primer encuentro directo con representantes estudiantiles, que se reunirán de nuevo el lunes para estudiar la reforma de Parcoursup (la versión francesa de la Selectividad). Hasta ahora, el Ejecutivo se ha comprometido a cubrir más de 3.000 puestos vacantes de profesores, a fijar un límite de 28 alumnos por clase, a crear un fondo para la renovación de centros y a aumentar la partida destinada a Educación en los presupuestos que se debaten en la Asamblea Nacional.
Las movilizaciones del 5-N coincidieron además con huelgas convocadas en hospitales públicos y en el transporte. Los sindicatos criticaron con dureza el “presupuesto regresivo” presentado por el Gobierno, que incluye la congelación de los salarios de los empleados públicos.
En un incidente paralelo a las protestas, un estudiante de 15 años fue apuñalado durante un bloqueo en la entrada del instituto Denis-Papin en La Courneuve. El adolescente sufrió heridas en el tórax, aunque su estado no es grave. La policía detuvo a un joven como supuesto autor del apuñalamiento, que aparentemente se originó tras una discusión sobre el alcance del bloqueo.

