26 de septiembre de 2026
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Operación Nuevo Orden: Israel eliminó a Hasan Nasrala

Las personas inspeccionan entre los edificios arrasados el 27 de septiembre por ataques israelíes.

Tras un análisis exhaustivo de inteligencia sobre la presencia del líder de Hizbulá, Hasan Nasrala, y otros mandos en su búnker, el teniente coronel israelí D. ordenó un ataque con decenas de municiones anti búnker, recuerda sobre una de las acciones más relevantes de la guerra abierta en varios frentes tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023.

Este oficial, responsable de la Sección de Operaciones del ejército, siguió el bombardeo desde el centro de mando subterráneo del cuartel general en Tel Aviv. Desde allí concedió una entrevista exclusiva a EL MUNDO con motivo del segundo aniversario de la denominada ‘Operación Nuevo Orden’, en la que Israel eliminó a uno de sus adversarios más temidos, marcando un punto de inflexión para Hizbulá, Líbano, Israel, Irán y la región.

Los hechos ocurrieron el 27 de septiembre de 2024. A las 18:21, cazas F-15I arrojaron 83 bombas para destruir el búnker secreto de Hizbulá situado bajo un edificio residencial en Dahiya, en el sur de Beirut. En el búnker se encontraba Nasrala reunido con el comandante del sur de Líbano, Ali Karaki, y un alto mando de la Guardia Revolucionaria iraní, el general Abbas Nilforushan. Los tres murieron en el ataque, que incluyó bombas GBU-31 contra las entradas del centro subterráneo, construido con apoyo iraní.

Las personas inspeccionan entre los edificios arrasados el 27 de septiembre por ataques israelíes.

Restos de edificios tras los ataques israelíes del 27 de septiembre de 2024 en Beirut. Haitham MOUSSAWI / AFP

El oficial relata que, desde la recepción de la “información de oro” sobre la presencia en el búnker hasta el lanzamiento de las bombas, transcurrieron apenas minutos. Al ver columnas de humo en las pantallas entendieron que habían alcanzado el objetivo: neutralizar a decenas de efectivos de Hizbulá, entre ellos Nasrala, a quien atribuyen múltiples atentados, muertes de civiles y militares, secuestros y la preparación de nuevos ataques contra israelíes.

La función de este jefe de operaciones es coordinar las acciones del ejército, el Mosad y el Shabak (servicio de seguridad interna) en operaciones especiales y rutinarias dentro y fuera del país. Una operación contra Nasrala estuvo a punto de ejecutarse el 11 de octubre de 2023, después de que Hizbulá atacara el norte de Israel en apoyo a Hamas. El ministro de Defensa Yoav Gallant y la cúpula militar recomendaron al primer ministro Benjamin Netanyahu un ataque sorpresa contra Nasrala y el liderazgo militar del grupo proiraní, pero Estados Unidos desaconsejó la acción por el riesgo de que el conflicto se ampliara, y Netanyahu finalmente decidió no autorizarla con los cazas ya en el aire.

El jefe del Mosad, David Barnea, continuó con operaciones encubiertas que incluyeron el sabotaje de dispositivos de comunicación y la colocación de aparatos que facilitaron la localización del búnker. Esas acciones en septiembre de 2024 incrementaron la capacidad de seguimiento e impacto sobre Hizbulá. Nasrala no sospechó lo que ocurriría días después; además, aquel viernes Netanyahu estaba en Nueva York para su intervención en la Asamblea General de la ONU, y Israel no alertó previamente a EEUU por temor a filtraciones u oposición.

Según el teniente coronel, Nasrala conocía que era objetivo, pero confiaba en la seguridad de su búnker y en su entorno civil; la operación se planificó para golpear con precisión. Tras la escalada del 8 de octubre de 2023, se intensificó la recopilación de inteligencia, se lo siguió con paciencia y se actuó cuando se confirmó su ubicación.

Minutos antes del ataque, agentes del Mosad se infiltraron en el edificio y colocaron dispositivos para guiar las bombas con exactitud, una operación que implicó un alto riesgo ante posibles disparos de vigilantes o explosiones. El oficial subraya que para llevar a cabo una operación de esta naturaleza fue necesario pensar de forma creativa y adoptar soluciones no convencionales.

Israel afirmó que más de 20 miembros de Hizbulá murieron en el bombardeo; las autoridades libanesas elevaron el número total de fallecidos por encima de 30. En la planificación se buscó maximizar el impacto sobre los combatientes del búnker y minimizar las víctimas civiles.

Hizbulá anunció que su líder se había unido “a sus compañeros mártires” y prometió continuar la “guerra santa” en apoyo a Palestina. Nasrala era, tras el líder supremo de la República Islámica de Irán, la figura más influyente del eje liderado por Teherán; desde 1992 transformó al grupo en una fuerza política y militar destacada en Líbano, con un arsenal considerable.

La neutralización de Nasrala sacudió la toma de decisiones dentro de Hizbulá, demostró que su refugio era penetrable y contribuyó a que la posterior incursión terrestre israelí en el sur del Líbano fuera menos complicada. El oficial concluye que Nasrala se equivocó al atacar tras el 7 de octubre, y que su eliminación fue el resultado de una planificación paciente y coordinada desde el búnker en Tel Aviv que dirigió el ataque contra el búnker en Beirut.

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