El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, acusó el sábado a Europa de obstaculizar de forma sistemática los planes de paz en Ucrania, una postura que, según él, contrasta con la de Estados Unidos.
«Europa está haciendo todo lo posible para frustrar las negociaciones de paz que desea el Gobierno de Trump», afirmó Lavrov ante la Asamblea General de la ONU. En un tono contundente, aseguró que Moscú cumplirá sus objetivos militares en Ucrania «pase lo que pase». «Se alcanzarán los objetivos de la operación militar especial, se eliminará la amenaza a la seguridad rusa y volverá la vida pacífica», añadió.
Antes de su intervención, Lavrov se reunió con su homólogo alemán, Johann Wadephul, en la primera cita de este tipo desde el inicio de la invasión rusa, en un encuentro relevante dado que Alemania es uno de los principales apoyos de Kiev.
El encuentro se celebró en un clima de fuerte tensión tras la acusación alemana contra Moscú por el envío de un dron con explosivos al aeropuerto de Leipzig a principios de agosto. Desde entonces, ambos países han cerrado sus consulados. Según la delegación alemana, Wadephul instó a Rusia «a renunciar a la peligrosa vía de la escalada frente a Alemania, Europa y la OTAN».
«Incidentes como el reciente intento de atentado en Leipzig u otros ataques híbridos no pueden hacer tambalear la determinación de Alemania de apoyar a la Ucrania agredida», añadió la misma fuente.
Durante la reunión, Wadephul, según su delegación, condenó «la agresión persistente y cada vez más selectiva de Rusia contra la población civil ucraniana». La diplomacia alemana añadió que «este intento de aumentar la presión no cambia la situación insostenible de Rusia: cada mes mueren decenas de miles de soldados rusos en una guerra de posiciones sin salida, mientras la economía rusa se deteriora cada vez más».
Para Berlín, principal apoyo de Ucrania, la solución «evidente» pasa por el fin de la agresión rusa, la retirada de las tropas y un alto el fuego duradero.

