En julio, la provincia de Buenos Aires registró 63 víctimas fatales por siniestros viales, según el Observatorio de Datos Estratégicos (ODE). Esas muertes se produjeron en 51 siniestros ocurridos en 35 municipios bonaerenses.
El informe del ODE, presidido por Pedro Perrotta, señaló un aumento respecto de junio, cuando se contabilizaron 49 fallecimientos. Entre ambos meses sumaron 112 víctimas en las rutas y calles provinciales.
“En julio hubo un 28% más de víctimas fatales del tránsito que en el mes anterior. Son números que tienen que interpelarnos porque detrás de cada estadística hay personas, familias y comunidades atravesadas por una pérdida que, en muchos casos, podría haberse evitado”, expresó Perrotta.
El distrito con más fallecidos fue La Plata, con 10 víctimas. Luján registró siete muertes en un mismo siniestro. Bahía Blanca, San Andrés de Giles y Tres Arroyos comunicaron tres víctimas cada uno, mientras que Pilar y otros 22 municipios tuvieron un fallecimiento en cada caso.
El análisis por género indicó que 43 de las víctimas fueron varones (68,2%) y 20 mujeres (31,8%), con una edad promedio de 39,8 años. Por tipo de vehículo, el relevamiento vinculó 43 víctimas a autos, 14 a motos, cuatro a peatones y dos a ciclistas.
La mayor parte de las muertes ocurrió en rutas, donde se concentró el 61,9% de la siniestralidad.
Ante estos datos, Perrotta remarcó la necesidad de una mayor presencia estatal y controles planificados: “Los controles tienen que ser sostenidos, visibles y planificados sobre la base de dónde, cuándo y cómo se producen los siniestros. La prevención requiere presencia territorial, fiscalización y capacidad de anticipación”.
El informe concluye que la baja de la mortalidad vial no puede apoyarse únicamente en sanciones; requiere políticas permanentes de educación y concientización diseñadas según las particularidades de cada territorio.


