11 de septiembre de 2026
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Embajadas del Pacífico Sur en Jerusalén y la profecía bíblica

Embajadas del Pacífico Sur en Jerusalén y la profecía bíblica

Aunque Israel y las lejanas naciones del Pacífico Sur comparten pocas conexiones culturales, varios de esos países han decidido abrir embajadas en Jerusalén motivados, según expertos y exdiplomáticos consultados por la AFP, por convicciones religiosas vinculadas a profecías bíblicas.

La pequeña Nauru inauguró una embajada en Jerusalén a principios de este mes, sumándose a Papúa Nueva Guinea y Fiyi entre los nueve Estados que han tomado esa decisión. Las islas Samoa han anunciado su intención de hacerlo este año.

La medida es significativa porque la mayoría de los países con representación formal ante Israel sitúan sus embajadas en Tel Aviv, debido al disputado estatus de Jerusalén en el conflicto israelo-palestino.

En el caso de las islas del Pacífico, la iniciativa responde más a creencias religiosas que a una estrategia geopolítica, señala la exdiplomática fiyiana Salote Tagivakatini, para quien el cristianismo es el factor determinante.

Cerca del 90% de la población indígena de muchas islas del Pacífico se identifica como cristiana, y su lectura de la Biblia —que considera al pueblo judío como “el pueblo elegido”— los impulsa a respaldar a Israel, explica Tagivakatini.

Desde el siglo XIX, misioneros protestantes llevaron el cristianismo evangélico al Pacífico Sur, y esas raíces religiosas siguen presentes hoy.

En varias zonas de la región perduran creencias basadas en profecías del Antiguo Testamento que anticipan el regreso de los judíos a la tierra de Israel.

Muchos evangélicos apoyan el sionismo cristiano: consideran que el retorno de los judíos a Israel es un requisito teológico para la segunda venida de Jesucristo, lo que a su vez implicaría, según esa interpretación, una eventual conversión de los judíos al cristianismo.

En áreas de Papúa Nueva Guinea, las Islas Salomón y Fiyi hay comunidades que se reconocen como descendientes de las llamadas “tribus perdidas de Israel”.

Antropólogos han documentado, por ejemplo, que el pueblo gogodala del oeste de Papúa Nueva Guinea canta en hebreo y iza la bandera de Israel en ceremonias tribales.

“La tierra de Dios”

En el Pacífico Sur la religión y la política están entrelazadas: muchas constituciones de la región declaran el cristianismo como fe predominante.

El primer ministro de Fiyi, Sitiveni Rabuka, fue predicador laico en la iglesia Metodista, y el jefe de gobierno de Papúa Nueva Guinea, James Marape, es hijo de un pastor adventista del séptimo día, lo que refleja la influencia religiosa en la dirigencia.

El primer ministro de Samoa, La’auli Leuatea Schmidt, apareció el año pasado con un talit durante su juramento y declaró públicamente su apoyo a Israel, afirmando que Samoa respaldaría la “tierra santa de Dios”.

No obstante, ese respaldo no es unánime en la región.

Un pequeño grupo de manifestantes con banderas palestinas recibió al ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, en su visita a Fiyi a principios de este año.

La mayoría de los países prefieren mantener sus embajadas en Tel Aviv; ese consenso se rompió en 2018 cuando el presidente estadounidense Donald Trump trasladó la embajada de Estados Unidos a Jerusalén.

Solo unos pocos Estados han seguido ese ejemplo: además de Fiyi, Papúa Nueva Guinea y Nauru, también lo han hecho Guatemala, Honduras y Paraguay.

Diversos países buscan ganar influencia en los Estados insulares del Pacífico mediante relaciones diplomáticas y ayudas.

En los años 2000, cuando surgieron intentos de secesión en Georgia con apoyo prorruso, Tuvalu, Vanuatu y Nauru ofrecieron reconocer a los separatistas. Por otra parte, Tuvalu, Palaos y las Islas Marshall siguen manteniendo relaciones diplomáticas con Taiwán.

En años recientes China ha logrado que las Islas Salomón, Nauru y Kiribati rompan vínculos con Taipéi y se acerquen a Pekín.

La firmeza de algunos países del Pacífico en su apoyo a Israel supone un beneficio simbólico para Tel Aviv, subraya la experta en asuntos internacionales Shannon Brincat.

“El vínculo es espiritual”

Brincat señala que, simbólicamente, trasladar embajadas a Jerusalén refuerza la afirmación de Israel sobre la ciudad como su capital indivisible.

No está claro, sin embargo, qué reciben a cambio estas pequeñas naciones. Según el Instituto Lowy, Israel ha destinado alrededor de 2 millones de dólares en ayuda y proyectos de desarrollo en el Pacífico desde 2015.

Ese monto contrasta con las cifras de donantes principales, como Australia y China, que han invertido cientos de millones de dólares en la región.

Para la investigadora Maima Koro, de la Universidad de Adelaida, la relación no es fundamentalmente transaccional: “El vínculo es espiritual. Para ellos, Israel es el pueblo de Dios, y existe la promesa que Dios hizo a Israel”, afirma.

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