Una semana y media antes del ataque del 7 de octubre de 2023, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed Bin Zayed (MBZ), llamó por teléfono al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para advertirle de que el líder de Hamás, Yehie Sinwar, estaba preparando una acción de gran envergadura contra Israel. La información, publicada este martes en la portada del diario israelí Haaretz por los periodistas Shlomi Eldar y Ruth Yuval, ha suscitado reacciones y controversias a menos de un mes del tercer aniversario del ataque y a 49 días de las elecciones.
Netanyahu negó rotundamente la información, mientras que la oposición la presenta como una prueba más de su responsabilidad por no haber evitado el 7-O. Estas acusaciones refuerzan las demandas de crear una comisión estatal que investigue a fondo las causas, circunstancias y responsabilidades del fallo de seguridad, petición que el Gobierno ha rechazado alegando falta de confianza en el presidente del Tribunal Supremo, Isaac Amit.
La advertencia atribuida a MBZ se suma a otros avisos previos, tanto internos como externos —por ejemplo, el del entonces jefe de Inteligencia egipcio, Abbas Kamel— y alimenta la disputa narrativa entre quienes acusan a Netanyahu de menospreciar la amenaza de Hamás, favorecer la ayuda catarí a la Franja de Gaza y evitar acciones contra Sinwar para mantener la calma, y quienes apuntan a responsabilidades de mandos militares y de seguridad, como el entonces jefe del Ejército Herzi Halevi y el director del servicio de seguridad general Shabak, Ronen Bar. El 7 de octubre Hamás mató a cerca de 1.200 personas y secuestró a centenares en el sur de Israel.
Según Eldar, Sinwar pidió a un palestino exmiembro de Al Fatah en Gaza que transmitiera a Netanyahu la exigencia de un acuerdo económico para la Franja y la advertencia de que, si no había avances, preparaba una “sorpresa enorme” —una “Zilzal” (terremoto)—. Ese mensaje fue comunicado a un asesor de MBZ de origen gazatí.
El término “terremoto” se interpretó como una amenaza de guerra. Para asegurarse, MBZ y su asesor solicitaron una segunda reunión entre el intermediario y Sinwar, que reiteró la advertencia y pidió que su amenaza se transmitiera palabra por palabra a los israelíes.
El 15 de septiembre de 2023, Shabak recibió el aviso y su director, Ronen Bar, lo trasladó a Netanyahu. Los organismos de seguridad mantuvieron varias reuniones para valorar el riesgo; se barajaron distintas hipótesis, incluida la posibilidad de una acción relacionada con la académica israelí Elizabeth Tsurkov, secuestrada en Irak por milicias proiraníes. Bar recomendó tomar medidas tanto ofensivas como defensivas.
Varios días después, a finales de septiembre, MBZ habló directamente con Netanyahu. Para preservar la confidencialidad, un representante de la embajada emiratí en Tel Aviv aportó un teléfono especial y la comunicación se realizó mediante una aplicación emiratí.
Un asesor presente en la conversación declaró que MBZ explicó que, a su juicio, Sinwar se preparaba para un ataque importante, y aconsejó a Netanyahu que Israel se preparara y que intentara una solución económica para Gaza y calmar la situación en Cisjordania para evitar una escalada.
MBZ temía que un ataque provocara un derramamiento de sangre, desestabilizara la región y pusiera en riesgo los Acuerdos de Abraham, que normalizaron relaciones en 2020.
Según Eldar, en la conversación Netanyahu respondió con relativa calma, expresando la hipótesis de que Hamás podría actuar en Cisjordania, donde en ese momento había atentados frecuentes. En el transcurso de la llamada, de unos 45 minutos, aseguró que Israel estaba preparado para cualquier escenario.
A MBZ le sorprendió que Netanyahu no compartiera la advertencia con los jefes del Ejército, Shabak y Mossad. Haaretz añade que MBZ transmitió una impresión similar al director de la CIA, William Burns: “Algo estaba a punto de estallar allí”.
Eldar afirma que tres fuentes extranjeras de alto nivel conocían el contenido de la conversación entre MBZ y Netanyahu. Los autores sostienen que la exclusiva se basa en una amplia investigación con decenas de fuentes en Israel y en el extranjero, incluidos altos cargos, así como en grabaciones, documentos y correspondencia interna. Esta investigación forma parte del libro Rehenes: 843 días de abandono, que se publica esta semana.
Reacciones
La oficina del primer ministro respondió: “¡Mentira completa! El primer ministro Netanyahu no conversó con el presidente de EAU en la época mencionada y no recibió de él ninguna advertencia”, y el asesor y portavoz Topaz Luk declaró en la radio pública que se trata de “información falsa y mezquina” y de un intento de distorsionar la verdad antes de las elecciones.
El Gobierno también afirmó que fueron los organismos de seguridad quienes recomendaron aumentar el número de trabajadores gazatíes que entraban a Israel, argumentando que “no hay ningún riesgo”.
El ex primer ministro Naftali Bennett, que mantiene buenas relaciones con MBZ y se presenta a las elecciones del 27 de octubre, declaró que la publicación es veraz y acusó a Netanyahu de “responsabilidad personal y directa” por el fallo que condujo a miles de muertes, calificando su supuesta ignorancia de las advertencias como “negligencia criminal”.
Los principales líderes de la oposición exigieron en un comunicado conjunto que se aclare qué sabía Netanyahu, cuándo lo supo, por qué no informó al aparato de seguridad y por qué no actuó para proteger a los ciudadanos, mientras que en el entorno del primer ministro mantienen el desmentido oficial.

