9 de septiembre de 2026
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AfD convierte su primer gobierno regional en laboratorio ultraderechista

AfD convierte su primer gobierno regional en laboratorio ultraderechista

Tras la amplia victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales del domingo en el este del país, el partido está más cerca de acceder al poder y, de lograrlo, planea implantar políticas de extrema derecha de gran calado a nivel regional.

AfD concibe el estado de Sajonia-Anhalt como un banco de pruebas para sus propuestas sobre inmigración, educación, cultura y demografía, que en varios aspectos romperían con las políticas de los partidos tradicionales.

Sus líderes prometen endurecer las medidas contra migrantes, reformar los programas escolares para reducir el protagonismo de la etapa nazi, crear una milicia voluntaria que colabore con la policía y retirar subvenciones a instituciones culturales que consideren contrarias a sus criterios.

Ulrich Siegmund, candidato de AfD para presidir el gobierno regional, afirmó que no renunciarán a sus posiciones fundamentales y describió como “innegociables” sus propuestas en inmigración, seguridad, energía y economía.

Siegmund y su formación necesitan tres apoyos más para garantizar una mayoría estable en el parlamento regional; las negociaciones con otras fuerzas podrían prolongarse semanas o meses y, aún en caso de éxito, muchas medidas se enfrentarían a límites económicos, legales y constitucionales.

Propuestas emblemáticas del partido, como salir de la Unión Europea, abandonar el euro, levantar sanciones a Rusia o cesar el apoyo a Ucrania, exceden las competencias de un gobierno regional.

No obstante, el federalismo alemán otorga a los estados amplias competencias en educación, política cultural y seguridad, incluidas la policía y la delegación regional de la Oficina para la Protección de la Constitución.

Si AfD controlara ese organismo regional, surgirían dudas sobre el compromiso del estado en la lucha contra el extremismo de ultraderecha y el antisemitismo, según Remko Leemhuis, director en Berlín del Comité Judío Estadounidense.

Sajonia-Anhalt registró el año pasado una de las tasas más altas de delitos con motivación ultraderechista por habitante en Alemania. En 2019 un atacante neonazi intentó asaltar la sinagoga de Halle y mató a dos personas.

Leemhuis señala que, a diferencia de otros países europeos donde la extrema derecha se ha moderado al acercarse al poder, AfD se ha radicalizado con el tiempo y hoy genera distancia incluso entre otras formaciones de la región.

AfD rechaza las acusaciones de radicalización y defiende que sus posiciones son conservadoras y representativas de un consenso previo, alegando que los partidos de centro se han desplazado hacia la izquierda en las últimas décadas.

El programa de AfD para Sajonia-Anhalt incluye la “remigración”, un concepto heredado de movimientos identitarios que implica la expulsión forzada de extranjeros, incluidos algunos nacionalizados.

Siegmund asegura que no actuarán contra ciudadanos alemanes ni residentes legales y que respetarán las garantías constitucionales; también ha dicho que el partido acepta a trabajadores extranjeros que aporten al desarrollo regional.

Sin embargo, el programa insta a las empresas a evitar contratar a inmigrantes “culturalmente distantes”, a quienes presenta como poco cualificados y potencialmente peligrosos, y propone cubrir la falta de mano de obra con retornos de emigrantes, automatización y tecnología.

El texto también sugiere que ciudadanos comunitarios que perciban ayudas sociales deberían marcharse, que delincuentes con doble nacionalidad podrían perder la ciudadanía, y que a los ucranianos se les retiraría el estatuto de refugiado y prestaciones.

AfD plantea además confinar a solicitantes de asilo en centros alejados de las ciudades, confiscar sus bienes y obligarles a trabajar, medidas cuya implementación en gran parte requeriría la aprobación del gobierno federal.

En educación, el partido propone crear aulas segregadas para hijos de migrantes con escasas expectativas de permanencia en Alemania y escolarizar por separado a niños con discapacidades severas.

AfD defiende que el patriotismo debe tener más presencia en los planes de estudio: reducir el énfasis en la época nazi y el Holocausto, y aumentar el foco en el siglo XIX, el Segundo Reich y figuras como Bismarck; también plantea que los docentes juren lealtad al pueblo y a la patria.

El partido critica instituciones como la Fundación Bauhaus en Dessau, considerando su legado arquitectónico carente de raíces identitarias, y apuesta por promover formas culturales que refuercen la pertenencia nacional.

El programa prevé recortes de financiación para museos, teatros, orquestas y ONG que persigan lo que AfD califica como “fines antialemanes”.

Expertos advierten que esas medidas podrían chocar con la libertad académica y de creación artística protegida por la Constitución, que limita la injerencia estatal en la sociedad civil, según David Begrich, investigador de Miteinander.

Begrich afirma que un gobierno regional de AfD implicaría una ruptura con las tradiciones democráticas y sociales de la República Federal, según su informe sobre el programa regional elaborado para el Comité Judío Estadounidense.

El programa para Sajonia-Anhalt incluye novedades respecto a la línea general del partido, como aumentar fondos para la enseñanza del ruso y suprimir subvenciones autonómicas a las iglesias católica y luterana reconocidas oficialmente.

Entre las medidas menos conocidas figura la creación de una milicia de voluntarios supervisada por la policía local para ayudar en las patrullas de municipios pequeños.

El politólogo Benjamin Höhne, de la Universidad de Chemnitz, califica esta propuesta como especialmente preocupante por el riesgo de que se convierta en una fuerza de choque al servicio del partido.

Un gobierno de AfD en Sajonia-Anhalt tendría, por tanto, capacidad para cambiar políticas educativas, culturales y de seguridad a nivel regional, aunque muchas de sus iniciativas enfrentarían límites legales y competencias federales.

Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por V. Hdez.

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