El exintendente de San Isidro, Gustavo Posse, habló en UrbanaBA sobre la situación actual del distrito y cuestionó distintos aspectos de la gestión de Ramón Lanús, abordando temas como seguridad, salud, transporte y el deterioro de la calidad de vida de los vecinos.
Al referirse a la seguridad, Posse pidió una reacción por parte de Lanús, aunque admitió dudas sobre si la responsabilidad recae únicamente en el intendente o también en su equipo de gobierno.
Comparó su gestión con la actual y afirmó que durante nueve años no se registraron homicidios en ocasión de robo en el distrito, mientras que en los tres años de la administración vigente dijo que ya se registraron ocho casos.
Criticó además el enfoque de seguridad vigente y defendió el modelo que aplicó en su gestión, que —según dijo— privilegiaba una presencia policial preventiva y numerosa para evitar enfrentamientos armados y reducir la violencia.
Críticas al transporte y la caída de la línea 707
Otro eje central de la entrevista fue la situación del transporte público tras la suspensión de la línea 707.
Posse afirmó que zonas de Boulogne, Villa Adelina y Béccar quedaron “totalmente desconectadas” y cuestionó la respuesta del Municipio ante esa situación.
Señaló que, con la caída de la 707, gran parte de la gestión y el reclamo recayeron en los vecinos, en lugar de una intervención más activa del Municipio ante la Secretaría de Transporte provincial.
Advirtió que la pérdida de recorridos afectó tiempos de viaje y costos para los usuarios: más combinaciones, más caminatas y mayor gasto diario, lo que redujo la calidad de vida.
También destacó el impacto laboral: aproximadamente 430 choferes perdieron su antigüedad y, a su juicio, el Municipio no actuó para proteger esos puestos de trabajo.
Salud: “Hay una población postergada”
Posse expresó preocupación por el estado del sistema de salud municipal y sostuvo que una parte importante de la población quedó postergada en términos sanitarios.
Estimó que cerca del 70% de los vecinos de San Isidro no cuenta con obra social o prepaga, y enfatizó que, ante situaciones críticas, incluso quienes tienen cobertura privada dependen inicialmente del sistema público de emergencias.
Subrayó que la atención primaria en crisis pasa por la ambulancia y las guardias; si esa estructura no funciona, la cobertura privada no alcanza.
En ese sentido, planteó la necesidad de una mayor articulación entre el sistema público y las clínicas privadas del distrito, así como de programas de vacunación y seguimiento sanitario para la población.
“San Isidro tiene que volver a ser mejor que antes”
Posse también se refirió a su situación política y a la posibilidad de volver a participar en la gestión municipal.
Dijo que los años fuera de la intendencia le permitieron mirar la realidad desde otra perspectiva y pensar cambios posibles para una eventual nueva etapa.
Consideró que esos cuatro años fuera fueron un aprendizaje sobre cómo conformar nuevos equipos de trabajo.
Abogó por una “fuerte renovación” y por construir una gestión más moderna, pero con mayor cercanía hacia los vecinos.
Advirtió que lo moderno debe acercar al gobierno a la gente, no alejarlo.
Aunque señaló que aún no hay plazos electorales definidos y que “falta una vida”, reconoció sentirse responsable por lo que ocurre en el distrito después de 24 años como intendente.
Comentó que, tras tres años de la actual administración, no puede permanecer en silencio ante los reclamos que recibe de la población.
La entrevista completa se emitió en UrbanaBA, donde Posse repasó su visión sobre la situación de San Isidro y dejó abierta la posibilidad de una futura participación política.

