25 de septiembre de 2026
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Xi concluye visita a Trump en Washington con China reconocida como otra gran potencia

El presidente de China, Xi Jinping, reunido con Donald Trump en la Casa Blanca.

La visita de Xi Jinping a Washington terminó con una imagen simbólica: el presidente chino y su esposa, Peng Liyuan, acompañados por Donald y Melania Trump en los Archivos Nacionales, donde se custodian documentos fundacionales de EEUU. Para Trump, la foto subraya la perdurabilidad del sistema estadounidense; para Xi, evidencia el reconocimiento de China como potencia indispensable en la escena global.

En privado, la conversación se centró en Taiwán. Xi pidió a Washington que adopte una postura más clara y se oponga a la independencia de la isla, un matiz que en Taipéi fue interpretado como un intento de cambiar el delicado equilibrio que Washington ha mantenido durante décadas.

Estados Unidos mantiene una ambigüedad deliberada: reconoce al Gobierno de Pekín como representante de China, no tiene relaciones diplomáticas formales con Taiwán y no apoya la independencia, pero tampoco acepta que Pekín decida por la fuerza el futuro de la isla. Además, la Ley de Relaciones con Taiwán obliga a Washington a suministrar armas defensivas a la isla. Xi intentó inclinar ese equilibrio a su favor durante la cumbre.

El Ministerio de Exteriores chino difundió la petición de Xi en términos que alarmaron a muchos: pidió que EEUU “se adhiera a la posición correcta de oponerse a la independencia de Taiwán y maneje la cuestión con prudencia”.

El Gobierno de Taipéi respondió de inmediato, rechazando la interpretación de Pekín y afirmando que la soberanía de Taiwán corresponde al pueblo taiwanés y que solo éste, mediante procesos democráticos, puede determinar su futuro.

El presidente de China, Xi Jinping, reunido con Donald Trump en la Casa Blanca.

El presidente de China, Xi Jinping, reunido con Donald Trump en la Casa Blanca. BRENDAN SMIALOWSKI/AFP

Taiwán es una prioridad estratégica para Xi, parte esencial de su proyecto de “revitalización” nacional. Reducir el apoyo estadounidense a la isla figura entre sus objetivos. La ambigüedad calculada de Washington ha generado inquietud porque señales verbales o decisiones prácticas, como la demora en ventas de armas que Trump ha dejado abierta, podrían convertir la seguridad taiwanesa en una moneda de negociación.

No hay evidencias de que la Casa Blanca vaya a aceptar formalmente la demanda de Xi, pero un desplazamiento del lenguaje estadounidense de “no apoyar” a “oponerse” tendría consecuencias significativas: podría dar a Pekín margen para denunciar cualquier gesto de Taipéi como secesionista y exigir a EEUU que actúe en consecuencia.

En suma, la cumbre dejó a Taiwán más preocupado porque Xi colocó el asunto en el centro de la relación bilateral en un momento en que Washington parece medir sus compromisos por su utilidad inmediata. Para Pekín, Taiwán no es solo una disputa territorial sino una prueba de poder y relato histórico; para Taipéi, cualquier matiz en el lenguaje estadounidense puede leerse como una posible señal de abandono.

Otros asuntos entre Xi Jinping y Trump

Más allá de Taiwán, la visita fue ceremonial y de gestión. Trump y Xi intercambiaron cortesías, renovaron una tregua comercial y abordaron cooperación en asuntos como los riesgos de la inteligencia artificial, evitando enfrentamientos públicos. El tono fue cordial pero con resultados limitados: la cumbre fue discreta en sustancia.

Xi acudió a Washington en una posición relativamente fuerte: China ha resistido restricciones tecnológicas, mantiene niveles altos de exportación y tiene avances en IA y control sobre materiales críticos como las tierras raras. En ese contexto, una visita sin crisis permite a Pekín proyectar estabilidad mientras EEUU afronta tensiones internas y externas.

En la cena de Estado hubo palabras de amistad y reconocimiento de diferencias sistémicas, aunque la relación real sigue marcada por aranceles, controles tecnológicos y desconfianza. Un detalle notable fue la ausencia de una gran delegación empresarial china, lo que sugiere que la relación económica aún no ha avanzado de manera sustancial.

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