El deporte como herramienta para aprender, compartir y promover una sociedad más inclusiva: con ese propósito se desarrolló en Lomas de Zamora el proyecto anual “Goalball inclusivo”, una propuesta educativa que reunió a estudiantes de distintas instituciones para conocer y practicar esta disciplina paralímpica.
La iniciativa se realizó en articulación con escuelas secundarias con orientación en educación física (ES 21, 14, 28, 10), la escuela especial N°505 y jugadores del equipo municipal. A lo largo del año, docentes y estudiantes adaptaron materiales, fabricaron elementos necesarios y practicaron la disciplina. El proyecto culminó con un encuentro deportivo en la cancha del Municipio, donde los jóvenes compartieron lo aprendido y jugaron junto a deportistas de goalball.
Un deporte para aprender y reflexionar
A diferencia de otras disciplinas adaptadas, el goalball fue creado específicamente para personas con discapacidad visual. Se juega con una pelota sonora que permite a las y los participantes orientarse por el oído, localizar su trayectoria y diseñar estrategias de ataque y defensa.
Esa particularidad convierte al deporte en una oportunidad para experimentar nuevas formas de percepción y para reflexionar sobre las barreras del entorno, así como sobre las capacidades que cada persona desarrolla para desenvolverse en distintos contextos.
Pamela Mundo, docente de la Escuela Normal Antonio Mentruyt (ENAM), explicó que “la iniciativa surge por trabajar hace varios años en el deporte y observar la repercusión que tiene cuando algún grupo conoce el juego. Me pareció una herramienta interesante para fomentar la inclusión en los jóvenes”.
El objetivo principal fue que los estudiantes, a través de la experiencia y apropiación del goalball como deporte paralímpico, se conviertan en divulgadores de la actividad en sus propias comunidades. “Se busca generar un espacio donde todos los jóvenes sean reconocidos como pares, promoviendo respeto por la diversidad y valoración de las capacidades a través del juego compartido”, agregó Mundo.
Un año de trabajo compartido
El proyecto se organizó en etapas: en la primera, los docentes trabajaron las características específicas del goalball y la adaptación de los materiales necesarios. Luego, los estudiantes participaron en la construcción de elementos y realizaron actividades en sus escuelas con el acompañamiento de los profesores de Educación Física.
La segunda etapa consistió en encuentros de juego entre las distintas instituciones, y la fase final incluyó la difusión de la experiencia dentro de cada comunidad educativa.
Durante las prácticas, los adolescentes afrontaron el desafío de jugar con los ojos cubiertos y comprendieron la importancia de la orientación auditiva, la concentración y la comunicación con sus compañeros. “La primera experiencia a destacar es cuando los estudiantes se tapan los ojos por primera vez para jugar, las sensaciones que experimentan al tener que jugar sin ver. Lo difícil que es percibir el mundo de esta manera”, recordó Mundo.
La respuesta fue muy positiva: los docentes se comprometieron con las actividades y los estudiantes se involucraron tanto en la preparación de materiales como en las prácticas. Muchos asumieron el rol de orientar verbalmente a sus compañeros mientras jugaban vendados. La experiencia resultó enriquecedora a nivel individual y grupal, ya que favoreció la cooperación, la confianza y el trabajo en equipo.
Los jugadores de goalball, referentes para los jóvenes
Un momento destacado fue el encuentro con los jugadores del equipo municipal de goalball. Compartir la cancha permitió que los estudiantes observaran de cerca las habilidades de los deportistas y reconocieran su autonomía en el juego. Mundo recordó la sorpresa de algunos adolescentes al ver cómo se desenvolvían las y los jugadores con discapacidad visual. “Dudaban de que los chicos tuvieran discapacidad visual por cómo se manejaban en la cancha; los tomaron como referentes, destacando sus habilidades”, relató.
La experiencia puso el foco en las fortalezas de los deportistas y cuestionó miradas centradas solo en las limitaciones. Mediante el juego compartido, los jóvenes reconocieron las capacidades de los demás y comprendieron que la discapacidad no determina, por sí sola, las posibilidades de una persona.
Así, el goalball se transformó en una herramienta para trabajar la empatía, derribar prejuicios y construir vínculos desde la igualdad. “Lo que es interesante es la mirada hacia la discapacidad destacando la fortaleza en este aspecto, lejos de la incapacidad”, subrayó Mundo.
El compromiso de la comunidad educativa
Para Mundo, llevar adelante la propuesta también fue una oportunidad para fortalecer el trabajo conjunto entre instituciones y difundir el deporte en nuevos ámbitos. Enfatizó la posibilidad de “difundir y valorar el deporte en otros ámbitos”.
La docente valoró especialmente el compromiso de sus colegas, del Municipio, de las direcciones escolares y de los inspectores que acompañaron el proyecto, así como la oportunidad de visibilizar y poner en valor el goalball en distintos espacios.
El acompañamiento de la Inspección de Educación Física y la participación de las instituciones fueron fundamentales para sostener una iniciativa que integró el aprendizaje deportivo con la formación en valores.
Una muestra en el teatro y nuevos desafíos para 2027
Desde el Departamento de Educación Física, su titular Iván Medina destacó el trabajo sostenido en torno a nuevas propuestas y al fortalecimiento de proyectos ya incorporados a la vida institucional. La intención es seguir generando experiencias que vinculen el deporte con la formación integral, el trabajo en equipo y el compromiso con la comunidad.
De cara a 2027, el ENAM proyecta continuar por tercer año consecutivo con la muestra de producciones estudiantiles en el teatro del Municipio. La iniciativa, que antes se realizaba en la escuela, amplió el alcance de las presentaciones y permitió que las familias conozcan el trabajo de los alumnos.
Otro desafío del Departamento de Educación Física es avanzar en una propuesta que vincule la Educación Física con la Educación Ambiental, especialmente dirigida a estudiantes de primer año. La idea es acercar a los más jóvenes a experiencias que integren movimiento, conocimiento del entorno y cuidado de la naturaleza.


