Luiz Inácio Lula da Silva logró una remontada histórica en Brasil al imponerse en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con el 51,76% de los votos frente al 48,24% del ultraderechista Flávio Bolsonaro. Este resultado lo convierte en presidente por cuarta vez y frena el avance de la derecha en la región.
Con casi 81 años, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) enfrentará un nuevo mandato de cuatro años en un contexto de fuerte polarización y con un Congreso dominado por la derecha, lo que complicará la gobernabilidad.
La jornada electoral estuvo marcada por controversias, entre ellas problemas de transporte y la ampliación del horario de votación en algunas zonas, hechos que podrían dar lugar a impugnaciones y recursos judiciales.
Bolsonaro anunció que recurrirá a la justicia para intentar anular los resultados. «No aceptaré que las reglas del juego cambien a mitad de la contienda», afirmó, cuestionando la actuación de aliados de Lula en el Tribunal Supremo.
Lula, por su parte, defendió su proyecto para el país centrado en la democracia, la educación y la salud, afirmando: «Nuestro ejército es el ejército de la dignidad, la democracia, la educación y la sanidad».
La victoria de Lula abre un nuevo capítulo en la política brasileña y supone una derrota para el bolsonarismo que puede obligar a replantear el rumbo y la estrategia de la derecha en el país.

