La tensión del sábado 31 de octubre en PH Podemos Hablar fue inusual: el enfrentamiento entre Santi Maratea y La China Ansa escaló hasta obligar a interrumpir la grabación durante varios minutos. Aunque la emisión continuó después, el conflicto dejó al conductor Andy Kusnetzoff frente a una situación compleja en su rol de moderador.
La pausa se hizo visible en pantalla con un grafismo que señalaba “20 minutos después”, pero ese lapso no alcanzó a aliviar el clima tenso entre Josefina y Maratea. El intercambio continuó y, cuando resultó incontrolable, Kusnetzoff tuvo que detener la discusión de forma contundente.
El episodio se prolongó durante el segmento del “fuego”, en el que los invitados escriben algo que quieren dejar atrás y lo queman. Aunque ese espacio suele reservarse a quienes están en la mesa, el conductor decidió participar: consideró que debía expresar algo tras lo ocurrido.
Al llegar su turno, Kusnetzoff dejó el papel y dirigió una autocrítica sobre su actuación durante la pelea. Reconoció que, aunque lo habitual sería invitar a seguir con normalidad, sentía la necesidad de decir que se sentía responsable y que quizá no actuó de la mejor manera en ese momento.
Explicó lo difícil que fue manejar a un Maratea alterado y a La China en crisis de llanto. Admitió que no está seguro de haber estado a la altura, expresó su malestar porque uno de los participantes quedó afectado y la otra invitada se fue angustiada, y afirmó que hizo lo que pudo.
Kusnetzoff amplió su reflexión comparando el episodio con otras situaciones tensas en televisión, donde a veces hay agresiones o se politizan los debates. Señaló que intentó manejar la circunstancia lo mejor posible.
Concluyó que su tarea como conductor es procurar que todos se sientan bien, pero reconoció que en esta ocasión sintió que no logró controlar la situación como hubiera querido.

