El comercio local atraviesa un escenario económico complejo: las ventas apenas muestran repuntes y las librerías de Pilar registran meses de caída acumulada.
Una consulta de Pilar de Todos al sector reveló que las ventas de libros “no alcanzan ni el 50%” respecto de períodos anteriores.
La Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA) declaró el sector en alerta y señaló que la facturación promedio de estos comercios se ha reducido un 41,5%. Además, la entidad impulsa que el Congreso declare la emergencia del rubro. Ese porcentaje proviene de un relevamiento de FALPA sobre 1.200 comercios independientes a nivel nacional.
En la librería Todo Libro del Pilar, ubicada en Ituzaingó 636, coinciden con la caída informada por FALPA e incluso la describen como algo mayor en su caso particular.
Desde ese comercio histórico explicaron que la cantidad de libros vendidos “no llega al 50%” y que las ventas de libros usados también muestran una baja marcada.
Además, destacaron que este año no se registraron pedidos de libros por parte de escuelas, y que las fechas especiales, como el Día del Niño, no impulsaron las ventas como en otros años.
Comentaron que la compra de libros para niños se ha reducido: “Para un niño es importante tener un libro en la mano, pero eso se ha perdido, supongo por razones económicas”. Añadieron que los costos de servicios en la provincia aumentaron mucho y existe una pérdida del poder adquisitivo.
Señalaron también que los salarios se mantienen estancados y no se actualizan, lo que genera un desfasaje: “La gente no tiene plata, no hay movimiento en la calle ni compras”.
En su opinión, ofrecer promociones o piezas más vistosas no revierte la situación: “Aunque hagas ofertas, la gente entra, mira y se va; prioriza la comida. Si con la canasta básica hay dificultades, el libro queda en segundo lugar, y no percibimos acciones gubernamentales efectivas para ayudar”.
En otra librería situada en un centro comercial del distrito confirmaron un panorama similar, con algunas diferencias relacionadas al flujo de gente del complejo.
Indicaron que las ventas dependen más del movimiento de personas en el lugar que de fechas puntuales, y que es notorio el descenso en las ventas desde fines del año pasado, con una sensación de profundización de la caída.
Comentaron que antes muchos clientes llevaban varios libros; hoy, por lo general, si compran uno o dos, depende del poder adquisitivo. El aumento de precios y la restricción del consumo individual hacen que el libro, como bien cultural, quede postergado frente a otros gastos de la canasta familiar.
Reconocieron que las promociones bancarias y las cuotas sin interés ayudan, pero no alcanzan. Habitualmente las ventas repuntan en Navidad o durante la temporada de vacaciones cuando hay más gente en barrios cerrados y countries, pero no hay optimismo respecto al próximo año.
Caída sostenida
Desde Pasen y Lean, librería de Del Viso, coinciden en que la situación del sector es complicada.
“La venta de libros viene en caída sostenida, y no solo en los últimos meses: lo venimos observando en los últimos tres años”, dijo Adriana, una de las propietarias.
Adriana señaló que la preocupación es grande y recordó el dato de FALPA sobre una caída cercana al 41% a nivel país. En su librería de barrio lo perciben en el día a día: la temporada escolar tuvo muchos menos pedidos que en años anteriores, por lo que estiman una caída aproximada del 30 al 40%.
Al igual que otros comercios, explicaron que fechas como el Día del Niño, Reyes o Navidad no modificaron la tendencia negativa.
Respecto a si la baja se debe a la crisis económica o al cambio a formatos digitales, Adriana afirmó que confluyen ambos factores.
“Es posible que algunos lean en PDF, pero muchos lo hacen porque no pueden comprar el libro físico. Varias lectoras dicen que les encantaría tener el libro impreso. También circula mucha fotocopia, y la experiencia de leer en pantalla o en una fotocopia no es la misma que pasar las hojas de un libro”, comparó.
Añadió que las plataformas digitales modifican las formas de acceso a la lectura, pero la cuestión económica y la percepción del valor del libro son determinantes. Con su trabajo buscan formar lectores del libro impreso, aunque la situación es dramática y las medidas propuestas por FALPA, como exenciones fiscales, tardarían en impactar si se concretan.
Autores locales
La Asociación Civil Autores Locales de Pilar (ALP) describe dos realidades: la de la librería tradicional, que siente la caída, y la de su propio espacio autogestivo, con 14 años de actividad.
“Nuestro público es particular: compra los libros que publicamos porque conoce a los autores”, explicó Noelia, de El Bodegón Ediciones.
Víctor Koprivsek, coordinador del movimiento Autores Locales de Pilar, habló de esas dos realidades y admitió que en las librerías tradicionales se percibe el descenso en ventas respecto a otros años.
En el movimiento autogestivo, que reúne entre 60 y 70 autoras y autores locales, el trabajo es colectivo: “Tiramos todos para el mismo lado”. El año pasado vendieron más de 1.000 ejemplares y este año están cerca de esa cifra; aunque no sea un volumen grande, cada venta cuenta.
Los viernes y sábados participan en la Plaza 12 de Octubre de Pilar, dentro de la feria de emprendedores, frente a la Escuela No 1.
También concurren a ferias en otras localidades, organizan encuentros en escuelas, participaron en las Fiestas Patronales y mantienen un programa de radio.
“Nuestros libros son parte del patrimonio cultural y de la identidad de Pilar”, señaló Koprivsek. El catálogo del movimiento reúne cerca de 300 títulos entre novelas, cuentos, libros infantiles, poesía, ensayos e historia local.


