
Vanina Andreetta, subsecretaria de Deportes Amateur del Quilmes Atlético Club, denunció que fue agredida por integrantes de la barra femenina del club tras el triunfo contra San Martín de Tucumán. El Departamento de Género y Diversidad del club emitió un comunicado en el que condena los hechos y exige medidas para garantizar espacios seguros para las mujeres.
Tras la victoria 2-1 ante San Martín de Tucumán, que aseguró la permanencia del Cervecero en la Primera Nacional, Andreetta denunció que varias mujeres de la barra la agredieron cuando estaba en su automóvil al terminar el partido el sábado.
En una entrevista con El Fútbol de Quilmes, la dirigente relató el episodio y responsabilizó a la barra: “Me agarraron entre varias pibas y me tiraron al piso”, dijo al describir la agresión.
También responsabilizó al grupo y reclamó respuestas: “Hago responsable a la barra de esto”, sostuvo. Añadió: “Estas cosas no pueden seguir pasando. Alguien se tiene que hacer cargo”.
El comunicado del Departamento de Género y Diversidad
Ante lo ocurrido, el Departamento de Género y Diversidad de Quilmes publicó un comunicado en el que repudia la violencia contra las mujeres en el club y reclama medidas para actuar frente a estos hechos.
“En nuestro club, la violencia contra las mujeres no puede tener lugar. No podemos naturalizarla ni permitir que siga ocurriendo”, afirma el comunicado.
El texto menciona además las agresiones que sufren hinchas en los baños del estadio y la violencia dirigida a las mujeres que ocupan cargos de representación en la institución.
“Estas violencias nos duelen, nos preocupan y nos exigen actuar”, señalaron desde el área, y advirtieron que no son hechos aislados, sino indicios de la necesidad de transformar las condiciones para garantizar la participación de las mujeres en el fútbol sin miedo.
“La cancha también es nuestra”
En el mensaje, el Departamento afirmó que las mujeres deben poder asistir a la cancha, ocupar cargos dirigenciales y expresar sus ideas sin sufrir intimidaciones ni agresiones.
“La cancha también es nuestra. El club también es nuestro. No vamos a aceptar que la violencia nos expulse de los espacios que habitamos, construimos y defendemos cada día”, declararon.
Exigieron además que el respeto deje de ser una consigna y se convierta en una práctica diaria dentro del club.
“La cancha tiene que ser nuestro lugar seguro, siempre”, concluye el comunicado, que finaliza con un llamado a la igualdad y a la eliminación de la violencia de género.
La denuncia de Andreetta y el pronunciamiento institucional vuelven a poner en debate la violencia contra las mujeres en el ámbito del fútbol.


