Andy Burnham reafirmó los ejes de su programa para aliviar el elevado coste de la vida, impulsar el crecimiento y reforzar las relaciones con la Unión Europea en su primera intervención en el Parlamento desde que asumió el Gobierno hace seis semanas. Su debut en los Comunes, tras una década al frente de la autoridad del Gran Mánchester, coincidió con un agitado final del receso veraniego que afectó a las bancadas de ambos lados de la Cámara.
Nigel Farage, líder del ultranacionalista Reform UK, tomó juramento al rey Carlos III sobre la Biblia y volvió a firmar el acta de diputado en Westminster por segunda vez en la legislatura iniciada en julio de 2024. Farage recuperó en agosto el escaño que había dejado tras semanas de presión mediática por donaciones opacas a su partido y por un “regalo” personal no declarado de casi seis millones de euros.
Esa victoria no resolvió los problemas de financiación de Reform ni de su cúpula política. Farage afronta ahora investigaciones del comisionado de ética parlamentaria y de la Policía sobre el origen y el destino de las ayudas públicas y privadas destapadas en los últimos meses.
Burnham llegó al puesto de primer ministro tras una amplia victoria sobre Reform UK en una circunscripción del norte de Inglaterra a mediados de junio. En las próximas semanas se enfrentará a otro examen electoral, esta vez ante los Verdes, que con el liderazgo de Zack Polanski atraen a votantes jóvenes descontentos con la línea centrista del anterior líder y primer ministro laborista, Keir Starmer.
Precisamente, ese nuevo pulso se desencadenó cuando Starmer anunció su inminente dimisión como diputado en Westminster. Starmer representa el distrito londinense de Holborn y St. Pancras, una zona céntrica con bolsas de pobreza que podría inclinarse hacia los Verdes en la próxima elección parcial. El Partido Laborista no ha descartado postular a Polanski, que vive en Londres y es miembro elegido de la Asamblea municipal, aunque no tiene escaño en Westminster.
La popularidad de Burnham ha aumentado desde su llegada a Downing Street y la posición de los laboristas en las encuestas se ha recuperado, frenando el ascenso de Reform registrado durante la gestión de Starmer. Según el promedio de sondeos de Politico, ambos partidos están ahora empatados tras un pequeño pico en favor del laborismo en agosto. El nuevo primer ministro, descrito como dinámico y con don de gentes, ha trasladado optimismo y ha anunciado medidas de alivio para las familias, así como un “plan de crecimiento claro, coherente y creíble” basado en la descentralización del poder y la recuperación del control público de servicios esenciales para hacer frente a la “crisis de la vida cotidiana”.

