18 de agosto de 2026
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Irán se prepara para enfrentamiento con EEUU tras fracaso de negociaciones

Irán se prepara para enfrentamiento con EEUU tras fracaso de negociaciones

Ante el fracaso de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, la retórica bélica entre ambos países ha escalado: el presidente estadounidense amenazó con controlar el Estrecho de Ormuz, mientras altos cargos iraníes reclaman un giro hacia una postura más ofensiva. El presidente del parlamento iraní y principal negociador, Mohammed Bagher Qalibaf, afirmó este martes que «ha llegado el momento» de reanudar operaciones militares contra Estados Unidos, en un discurso televisado que refleja un consenso creciente en el régimen sobre el colapso del Memorando de Entendimiento con Washington. «Demostraremos a nuestros enemigos que la nación iraní, con su unidad, valentía y espíritu, no dudará ni un instante en exigir sus derechos», declaró Qalibaf.

La intervención de Qalibaf se produce tras el vencimiento del plazo de 60 días acordado para resolver las principales discrepancias del acuerdo, un periodo que analistas han descrito como un «memorando del desentendimiento». Las tensiones entre Washington y Teherán surgieron ya con la firma del pacto y su distinta interpretación. El ministerio de Exteriores iraní sostiene que la ventana de 60 días no implicaba un alto el fuego temporal y mantiene como condición para avanzar el cese de la ofensiva israelí en Líbano y Gaza. Por su parte, el expresidente Trump exigió que Irán «rinda bandera blanca» y publicó en sus redes un mapa que presenta a Ormuz como “territorio estadounidense”. En respuesta, el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, advirtió que «sus ilusiones sobre el Estrecho de Ormuz pronto se corregirán».

Irán se prepara para enfrentamiento con EEUU tras fracaso de negociaciones
Mapa y rutas en el Estrecho de Ormuz, agosto 2026

Una investigación del Wall Street Journal señala que, durante ese periodo de 60 días, Irán aprovechó para rearmarse y prepararse ante la desconfianza respecto a la voluntad negociadora de Estados Unidos e Israel. Según funcionarios citados por el WSJ, el Líder Supremo, Mojtaba Jamenei, habría ordenado a la Guardia Revolucionaria ampliar sus labores de contrainteligencia interna y aumentar la producción de misiles y drones. Voces oficiales de la Guardia corroboraron esta línea: su portavoz, Hossein Mohebbi, dijo en julio que habían utilizado «al máximo el período de alto el fuego» para fortalecer capacidades, acelerar la fabricación de armamento y mejorar su precisión.

Dentro del aparato castrense, dirigentes militares promueven pasar a la acción. El general de brigada Ahmad Vahidi, nombrado comandante en jefe interino de la Guardia Revolucionaria y fundador de la Fuerza Quds, habría sido designado —según fuentes cercanas al régimen— para ejecutar una operación de «máxima disuasión» y preparar «potentes operaciones ofensivas contra el enemigo». Vahidi afirmó que el liderazgo de Jamenei y las fuerzas iraníes consiguieron «poner de rodillas al ejército más fuertemente armado de la historia» tras los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero. El reporte del WSJ añade que los planes de escalada incluyen ataques preventivos, como el sabotaje de cables de internet en el Golfo Pérsico, y acciones destinadas a generar inestabilidad política en países con comunidades chiíes, como Kuwait o Baréin.

Otra señal del giro ofensivo es el reciente nombramiento del excomandante de la Guardia Revolucionaria, Mohsen Rezaei, como principal asesor de seguridad nacional. El analista sobre Irán Vali Nasr, de la Universidad Johns Hopkins, considera que Rezaei tiene «mucho más autoridad e influencia entre los militares» que su antecesor, y que su ascenso refleja «un mayor control de Mojtaba sobre la Guardia Revolucionaria y la toma de decisiones».

Rezaei, que dirigió la Guardia durante la guerra con Irak en los años 1980, ahora influye de manera significativa en las deliberaciones del Consejo de Seguridad Nacional sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz. Tras su nombramiento, advirtió que la vía marítima no volverá a la normalidad mientras continúe la ofensiva israelí en Líbano y Gaza. Qalibaf coincidió con esa postura y sostuvo que Ormuz no se reabrirá hasta que «se levante el bloqueo estadounidense, se liberen activos congelados y se eliminen las sanciones petroleras», enumerando las condiciones recogidas en el Memorando de Entendimiento que, según Irán, Washington debía cumplir.

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