La información publicada ayer por EL MUNDO tuvo repercusión internacional y provocó numerosas reacciones en foros especializados en análisis militar e inteligencia. La posibilidad de ataques con drones lanzados desde embarcaciones vinculadas a Moscú contra España, Francia e Italia se considera «tangible» en la comunidad de inteligencia. La mayoría de los expertos, conscientes de los esfuerzos rusos por ampliar su guerra híbrida y cognitiva en Europa, otorgan credibilidad a la noticia y al informe de la CIA que advierte sobre estas acciones.
Por ejemplo, el grupo de análisis militar Geoinsider señala que «esta advertencia no surge de la nada; lleva tiempo habiendo inquietudes sobre la posibilidad de que Rusia utilice la llamada flota en la sombra como parte de sus actividades híbridas en Europa». Geoinsider subraya que este tipo de operaciones ya se han observado en el Báltico y podrían replicarse en otras zonas del continente.
Drones Gebrera
El consultor francés en geopolítica y defensa Louis Duclos afirmó que no cree probable un ataque directo a infraestructuras en Francia, Italia o España porque eso activaría el artículo 5 de la OTAN, pero considera plausible que se genere una amenaza que obligue a cerrar aeropuertos y divida a las sociedades. Duclos añadió que si se detectara un buque lanzando drones contra nuestros países debería ser hundido de inmediato. El informe de la CIA indica que se emplearían drones Gebrera, el mismo modelo que Rusia utilizó el año pasado (con 21 unidades) para violar la frontera de Polonia.
La analista italiana Marta Ottaviani afirma que la alarma es máxima y destaca el papel de Lituania en avivar las preocupaciones por su temor a la integridad territorial. Ottaviani apunta, sin embargo, que un ataque —incluso híbrido— contra un país mediterráneo podría producir el efecto contrario y propiciar una defensa europea común, coordinada y unificada. El canal Defensa & Seguridad Internacional sostiene que varios sobrevuelos de drones en Dinamarca, Países Bajos y Alemania la pasada primavera procedieron de buques de la flota fantasma rusa, por lo que el modo de acción no resulta inverosímil.
Posibilidad obvia
La Revista Ejércitos sostiene que muchos analistas ya habían considerado esta posibilidad en numerosas ocasiones, porque resulta evidente. Señala que se trata de una de las opciones que baraja el Kremlin, junto con otras dirigidas no solo contra los países mencionados, sino también contra Países Bajos, Bélgica, Alemania y otras partes de Europa.
El almirante retirado Juan Rodríguez Garat afirma que el riesgo señalado por la CIA es real y detectable sin pertenecer a servicios secretos. Recuerda que ya ha ocurrido en el norte de Europa y que el sur podría experimentar situaciones similares. Añade que a Rusia le interesa que se difundan estas informaciones en Europa, porque alimentan el miedo en las sociedades mediterráneas sin implicar directamente a Moscú. No obstante, Garat opina que posiblemente no se produzca el ataque, dado que el riesgo para el Kremlin es alto y podría provocar el efecto contrario: convencer a ciudadanos que consideraban la guerra en Ucrania como algo lejano de que les afecta a todos.
La reportera de conflictos de Le Figaro, Laure Mandeville, comenta que Rusia parece decidida a aumentar la presión mediante rumores o ataques reales por debajo del umbral del artículo 5, con el objetivo de inquietar, desmovilizar y alimentar discursos pacifistas y llamamientos a la paz en contextos electorales; en su opinión, se trata de una forma de guerra psicológica claramente identificable.
El analista italiano Luigi Adriano Tonizzo considera que la portada de EL MUNDO supone un nivel máximo de alerta. Emiliano Gentilini se pregunta, citando el informe, qué medidas ha tomado el gobierno para proteger a la población, en referencia a los preparativos del ejecutivo de Giorgia Meloni. La diputada Lia Quartapelle, del Partito Democratico, reclama un esclarecimiento inmediato: ¿es una noticia fundada y qué están haciendo el gobierno y los socios europeos para protegernos de estos riesgos? El senador Carlo Calenda coincide en que un ataque de Vladimir Putin contra uno o varios países europeos es una posibilidad concreta.


