El rey Carlos III manifestó el martes su “más profundo pesar personal” por la trata transatlántica de esclavos, calificándola de “capítulo vergonzoso de la historia” que continúa afectando a los países de la Commonwealth. Lo dijo al inaugurar la Cumbre de jefes de Gobierno que se celebra en Antigua y Barbuda y reúne a mandatarios de más de cincuenta países. El monarca señaló que la historia incluye tanto logros como fracasos de generaciones anteriores, y que las consecuencias de esos hechos permanecen en el presente.
A pesar de los intentos de Carlos III por abordar el tema durante su gira por varias naciones del Caribe, el rey evitó emitir la disculpa formal que gobiernos y organizaciones de la región le habían reclamado desde hace tiempo, y que se convirtió en uno de los asuntos centrales de la cumbre.
El Palacio de Buckingham recordó el domingo que el papel del monarca como jefe de la Commonwealth es “inspirar y convocar, más que en elaborar políticas”, en un intento por despegar al rey de la controversia sobre si el Reino Unido debe pedir perdón o reparar su participación en el comercio transatlántico de esclavos.
“No podemos cambiar las acciones de quienes nos precedieron. Sin embargo, podemos aprender del pasado”, declaró el soberano, añadiendo que “el comercio transatlántico de personas esclavizadas sigue ensombreciendo estas islas y a otros miembros de nuestra Mancomunidad”.
Al relatar su reacción personal ante la historia de la esclavitud, Carlos III afirmó: “Ese vergonzoso capítulo de la historia me llena el corazón de horror y el alma de la más profunda tristeza personal”. Subrayó también el papel de quienes trabajaron para erradicar la trata, señalando que la determinación y el coraje permitieron superar esa inmensa injusticia y destacando la participación de la Marina Real en ese proceso.
En los días previos, el primer ministro británico, Andy Burnham, había mostrado cierta disposición a que el monarca ofreciera una disculpa formal ante la Commonwealth, un giro respecto a la postura tradicional de Downing Street. Esa postura no cuenta, sin embargo, con el apoyo de dirigentes conservadores del Reino Unido. Burnham sí descartó, por su parte, atender las reclamaciones de reparaciones económicas que plantean varios países, con Jamaica a la cabeza.

