26 de octubre de 2026
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Gadi Eisenkot, líder sereno que perdió a su hijo en la ofensiva contra Hamás

Gadi Eisenkot, líder sereno que perdió a su hijo en la ofensiva contra Hamás

Aunque no garantiza la victoria, Gadi Eisenkot (66) reúne muchos rasgos que le convierten en un candidato de amplio consenso en Israel: es de origen mizrahí (sus padres proceden de Marruecos), creció en la periferia —nacido en Tiberíades y residente en Eilat hasta los nueve años— y vivió en un kibutz. Pasó 41 años en el ejército, desde la Brigada Golani hasta la jefatura del Estado Mayor, y ha pagado personalmente el coste de la guerra: su hijo Gal, de 25 años, y dos sobrinos fallecieron durante la ofensiva contra Hamas. Además, destaca por una notable tranquilidad personal.

La potente maquinaria mediática de Netanyahu no ha logrado erosionar de forma determinante su imagen, pese a las campañas que advierten de que Eisenkot podría formar un Gobierno con la izquierda y partidos árabes.

Su ascenso ha sido sorprendente: quien le nombró jefe del Ejército en 2015 llegó a ser el número dos de Azul y Blanco junto a su amigo Benny Gantz. Ambos entraron en el gabinete de emergencia tras el ataque de Hamas y abandonaron el Ejecutivo en junio de 2024, criticando la gestión de Netanyahu. Tras separarse de Gantz, Eisenkot fundó el partido Yashar (Recto), inspirado en una frase de Eli Sharabi tras su cautiverio: “No es derecha, no es izquierda, es recto”.

Al principio era una opción más dentro de la oposición, entonces encabezada por el ex primer ministro Naftali Bennett, y se habló de una posible alianza como su número dos. Cuando Bennett se unió a Yair Lapid, Eisenkot emergió rápidamente como la cabeza del bloque anti-Netanyahu y empezó a superar de forma sostenida al veterano dirigente en sondeos sobre idoneidad para primer ministro.

No tiene el carisma, la oratoria, el dominio del inglés ni la experiencia ministerial de Bennett, Lapid o Netanyahu, pero proyecta una calma poco habitual en la política israelí, casi hacia el aburrimiento. Esa compostura puede ser menos útil en campaña, donde la intensidad moviliza votos, pero podría ser ventajosa para gobernar en un contexto difícil. “Es el momento del liderazgo que une y no divide”, sostiene.

Tradicionalmente muchos electores mizrahíes apoyan al Likud por lealtad al partido y a su líder. En esta ocasión, sin embargo, se enfrentan a la posibilidad de que un mizrahí llegue a primer ministro. Eisenkot no hizo de su origen un emblema, aunque en la recta final de la campaña reivindicó su identidad tras ser insultado por un comunicador de Canal 14, quien le llamó “mono mizrahí” —una expresión que el presentador dijo usar en el contexto del lenguaje de la mafia, según aclaró—. El episodio no quebró su calma; su actitud será valorada de distinta forma según el resultado electoral.

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